Foto: Megamedia

Yolanda Uicab Garrido y Herminio Piña Valladares (*)

Comenzamos un nuevo año, demos gracias a Dios por todos los beneficios que nos otorgó en estos 12 meses que finalizaron, un período con momentos inesperados, con alegrías y tristezas, problemas y soluciones.

En este año que comienza, le pedimos a nuestro buen Dios que nos bendiga en nuestras actividades, metas e ilusiones, y, sobre todo, a cada uno de los integrantes de nuestra familia.

Es grato recordar que el Año de la Familia concluirá el 26 de junio próximo con la celebración de la X Jornada Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Roma, Italia.

Con motivo de esta conmemoración, el papa Francisco nos invita a releer la exhortación apostólica Amoris Laetitia, “La alegría del amor”, para volver a enfocarnos en esta Iglesia doméstica a la que hay que acompañar y escuchar, no solo a trazar la dirección, sino a hacer el camino con las familias.

La intención principal del documento es comunicar que es necesaria una nueva mirada a la familia, no basta con reiterar su valor y su importancia si no nos convertimos en sus custodios y cuidamos su fragilidad y sus heridas.

En el apartado “Reforzar la educación de los hijos”, la exhortación apostólica señala que “la importancia de la educación de los hijos es vital en su formación ética, en su comprensión, educación sexual, transmisión de la fe y más en general la vida familiar como un contexto educativo”.

Un punto muy importante para los padres en la educación de los hijos es comprender que la obsesión no es educativa y no se puede tener un control de todas las situaciones por las que podría llegar a pasar un hijo.

Lo que interesa sobre todo es generar en el hijo —con mucho amor— procesos de maduración de su libertad, de capacitación, de crecimiento integral, de cultivo de la auténtica autonomía.

Oremos por nuestras familias: Jesús, María y José, en ustedes contemplamos el esplendor del verdadero amor; a ustedes, confiados, nos dirigimos. Santa familia de Nazaret, haz también de nuestras familias un lugar de comunión, cenáculo de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas iglesias domésticas.

En este año dedicado a la familia valoremos a cada integrante, descubramos sus virtudes, sus cualidades y, sobre todo, la importancia que tienen en nuestras vidas.

Abogado. hjpvdirector@hotmail.com

 

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