MADRID.— El sombrero cordobés fue creado para proteger a los jornaleros del sol y la lluvia, pero esta prenda insignia de la tradición andaluza que han lucido artistas como Madonna y Sarah Jessica Parker vive ahora un apogeo, colándose entre las tendencias de la mano de firmas como Dior.

Ala ancha y plana, copa cilíndrica y fieltro como tela principal caracterizan a este accesorio de arraigo “que ha sobrevivido al paso del tiempo”, destaca Miguel García, director de Fernández y Roche, firma encargada de fabricar los sombreros que se vieron en la presentación de la colección Crucero de Dior, en junio en Sevilla.

Un despacho de la agencia de noticias EFE recuerda que Madonna lanzó en 1986 el sencillo “La isla bonita” con una portada en la que lucía un sombrero cordobés negro. En 2017, la actriz Sarah Jessica Parker llevó uno en una sesión fotográfica para el suplemento S Moda del diario español “El País”.

“Esta prenda nació vinculada a las tareas del campo, para proteger a agricultores y ganaderos tanto del sol como de la lluvia, además de estar ligado a fiestas populares como romerías y ferias, claves en su supervivencia”, explica García sobre el sombrero cordobés, también llamado andaluz, de ala ancha o sevillano, y cuyo punto de origen “no está claro”.

Estético y cómodo

Fernández y Roche se especializa desde 1885 en confeccionar el sombrero, que de acuerdo con García debe mantener “su forma recta a nivel estético a lo largo del tiempo sin ser incómodo”.

Las pasarelas se dejan seducir por la tendencia: de Yves Saint Laurent bajo la batuta de Hedi Slimane a Ralph Lauren, Hermès, David Delfín, Palomo Spain, Andrés Sarda, Oteyza y Juana Martín. La más reciente en apostar por el accesorio es Maria Grazia Chiuri, al frente de Dior. En el desfile en Sevilla rindió tributo a la tradición vinculada al flamenco. “Realizamos más de 1,300 sombreros entre modelos y asistentes”, apunta García.

“Readaptaron el modelo a una propuesta de primavera: de ala ancha en negro y blanco y en una versión más ligera en paja y no de fieltro, como suele ser el original”.

My Sombrero, firma de raíces francesas y afincada en Miami, hace del accesorio su emblema y confecciona pedidos para clientes en Grecia, Mónaco y Dubai.

“Tengo familia en España y desde pequeña me fascina esta cultura y la belleza de estos sombreros. Hay algo en ellos ligado a la personalidad, al carácter”, indica Anaïs García, directora creativa de My Sombrero, donde se fabrican en colores neutros y ornamentaciones.

Cintas de cuero, plumas engarzadas, pedrería y diferentes motivos salpican unas creaciones de producción artesanal y a medida.

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