El Seminario Conciliar de Yucatán ha iniciado el curso 2022-2023 con 57 seminaristas y con el paso del Seminario Menor de San Felipe de Jesús a la casa formadora de la colonia Itzimná.

El padre rector Luis Alfonso Rebolledo Alcocer informó que el Seminario Menor tiene 28 alumnos: 13 del primer grado, 11 del segundo y cuatro del tercero.

En el Seminario Mayor, la Etapa Catecumenal se inicia con nueve alumnos (dos son de Campeche).

La Etapa Discipular tiene 17 alumnos: cinco de primero, nueve de segundo y tres de tercero grado.

La Etapa Teológica se inicia con tres alumnos (todos en cuarto de Teología).

El sacerdote también habló de los nuevos ingresos de la Preparatoria Yucatán, institución hermana del Seminario en la que los seminaristas cursan el bachillerato. “Hay una mejoría, de seguir así, el próximo año lograríamos al menos tres salones por grado, lo cual es una buena noticia”.

Este año arranca con tres salones en primero y segundo, y dos en tercero.

Se lograron 133 nuevas inscripciones, de los cuales 18 son seminaristas.

Los alumnos del Seminario Menor ingresaron la semana pasada, ya que ya están las clases en la preparatoria.

En el Seminario Mayor comenzaron los retiros espirituales el jueves 18 pasado.

La Etapa Catecumenal —que antes se llamaba Curso Introductorio— dará inicio este domingo 28.

En fecha aún por definir se celebrará la misa de invocación del Espíritu Santo, mientras que la presentación del informe del padre rector del curso pasado se realizará el 14 de septiembre, en horario por definir, en el Aula Magna del Seminario.

Signo profético

El padre Luis Alfonso Rebolledo consideró un signo profético el trasladar a los alumnos del Seminario Menor a Itzimná.

“Es un mensaje de Dios para nosotros como Iglesia de que todos, sacerdotes, religiosos, seglares y todo el pueblo de Dios, debemos asumir como tarea la promoción vocacional en estos tiempos que nos toca vivir”, dijo.

Subrayó que “es tarea de todos la promoción vocacional y es algo que debemos asumir como Iglesia con corresponsabilidad”.

Aunque aceptó que en los últimos años ha habido un decrecimiento de ingresos, que se agudizaron durante la pandemia, pero “los candidatos para entrar al Seminario vienen de las familias cristianas y de los movimientos en las parroquias”.

“Tenemos que ser muy autocríticos y analizar en qué hemos estado fallando en estos últimos años, pero también debemos reconocer las dificultades de los tiempos que nos han tocado vivir: no es lo mismo la juventud y los adolescentes de ahora, los contextos de ahora y los contextos de hace 20 años”.

De alguna otra manera, continuó, “Dios permite que el regreso de los alumnos del Seminario Menor a Itzimná coincida con los 25 años que se trasladaron de Itzimná a la casa de Periférico”.

Tenemos que aprender a no sólo ver el acontecimiento, “sino leer el acontecimiento a la luz de lo que Dios nos quiere decir a todos”.

Al hablar del inicio de curso con un número reducido de estudiantes en el Seminario Mayor, el padre rector dijo que desde 2012 la Etapa Catecumenal no se supera la veintena de ingresos.

“Ya son 10 años de este fenómeno, pero la reducción de vocaciones es en todo el mundo y es multifactorial, no solo es la cuestión del ambiente en el cual se mueve la juventud, sino también está relacionado que la Iglesia le ha pedido a los seminarios seguir los protocolos para los ingresos”.

Aseguró que no se trata únicamente de números, “sino discernir, como pide el papa Francisco, quiénes son los candidatos idóneos para hacer la experiencia del Seminario”.

Por ejemplo, en Yucatán, para ingresar al Seminario, hay que llevar un proceso de un año de discernimiento.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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