Abuelas, abuelos, familia, hoy les comparto un breve y sustancioso diálogo entre la nieta, de once años, y el abuelo. Aquí la charla:

“Abuelo, ¿qué es el amor al prójimo?”, preguntó la nieta. “Es una ciencia que no muchos conocen y, tristemente, muchos menos aún la pactican”, contestó el abuelo.

“¿Ciencia?”, preguntó la nieta con extrañeza. “En la escuela no he escuchado hablar del amor al prójimo como una ciencia”.

“Claro que es una ciencia, hijita”, contestó con mucha seguridad el abuelo.

“Mira, el amor al prójimo es científico, pues cada vez que ayudes a alguien por amor obtendrás siempre los mismos resultados”, explicó el abuelo. “Y tanto la ayuda que das como los resultados para ambas partes son del todo objetivos y verificables”, añadió.

“¿Cuáles son esos resultados?”, preguntó la nieta con ojos bien abiertos y gran avidez por aprender —una vez más— de las explicaciones de su abuelo.

“No importa las veces que lo hagas, hijita; pero siempre que ayudes a alguien por amor obtendrás como resultado una profunda alegría y harás un poco más leve la pena o necesidad del prójimo que ayudaste y, como regalo extra, probablemente te regale una sonrisa”, dijo sonriendo el abuelo. “Sin embargo, cuando te habitúas a ayudar al prójimo por amor significa que has rebasado toda ciencia”, concluyó.

UVHM. Tutor de Salud Mental y Espiritualidad para Adultos.WhatsApp 9993-46-62-06Antonio Alonzo, psicólogo

 

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