Platicando con los abuelos les decía que, al comenzar a vivir el último capítulo de nuestra existencia, es necesario cambiar —y afinar— algunas perspectivas e intereses de nuestra vida; no es recomendable pretender mantener —a la fuerza— algunas perspectivas e intereses de cuando teníamos cincuenta o menos años.
Al llegar o rebasar los sesenta años de edad, cierto es que algunas cosas permanecen iguales y otras —como las que veremos más adelante— es necesario cambiarlas.
De acuerdo a la teoría sobre el “cambio motivacional en la vejez”, los cambios que verdaderamente nos impactan no se deben a la pérdida de resistencia física, ni a los complejos cambios en nuestro organismo; ni siquiera a los cambios notables que se dan en nuestra imagen corporal propios del envejecimiento.
La pregunta clave que debes hacerte es: ¿qué haría cambiar perspectivas e intereses que me ayuden a vivir satisfactoriamente este último capítulo de mi vida?
Los cambios cualitativos y verdaderamente importantes durante nuestro envejecimiento serán resultado de adoptar una nueva perspectiva desde donde podamos ver la vida de manera diferente a como lo hacíamos antes y de descubrir otro tipo de intereses por los que hemos de luchar por alcanzarlos.
Redefinir perspectivas y reestructurar intereses, los cuales sean más acordes a lo que somos, personas mayores que seguimos soñando, seguimos luchando por alcanzar la plenitud.
En esto, les insistí, se encuentra el secreto de un envejecimiento exitoso y feliz.
Psicólogo clínico, UVHM. Tutor en Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06 Tutor SaludMental
