La morfología y el estilo de vida de los murciélagos son recreados con detalle por el pintor José Luis Loría en la colección “El murciélago” , la cual planea dar a conocer próximamente junto con cuatro obras que forman parte de “Paraíso”, en una muestra de simbolismos con la luz y la oscuridad.

El pintor expresa que el tema de los murciélagos, a diferencia de otros que ha trabajado, es más extenso y delicado; para algunos es fascinante y para otros, “asqueroso y aterrador”.

“Se requiere buscar el equilibrio y hay que tener una gran fuerza espiritual para entrar al mundo de las tinieblas y la oscuridad sin perder la razón, tener muy fijo el objetivo”, indica.

El artista cuenta que comenzó la colección con muy poco tiempo disponible entre la fecha de la invitación oficial y el día de la entrega final y que, en consecuencia, el trabajo no se concretó en el plazo acordado.

Asimismo, recuerda que estaba inmerso en el proyecto del “Paraíso” cuando surgió la propuesta. La diferencia de temas, manifiesta, “fue brutal”.

“Ambos temas eran opuestos, la luz y la oscuridad, el paraíso y la figura de una criatura asociada con el demonio y el infierno”.

También señala que cuando el Diario dio a conocer detalles de la exposición, que debía inaugurarse el 26 de septiembre pasado, le sorprendió la respuesta de los lectores, pues, amigos, coleccionistas y demás personas le enviaron mensajes pidiendo información de la fecha, la hora y el lugar de la exhibición plástica.

Por ello, aunque la muestra no se concretó como se planeaba, aún desea llevarla al cabo para que el público pueda conocerla.

Otros motivos de la cancelación fueron infortunios en la logística, que obligaban a hacer una presentación escasa en información y montaje, según afirma.

Una pasión

La colección, hasta ahora, está integrada por 12 piezas y cuatro fragmentos de la obra monumental “Paraíso”.

Sobre su pasión por dibujar a los murciélagos, José Luis Loría explica que son seres alrededor de los cuales hay muchos mitos y supersticiones verdaderamente interesantes, además de que son animales que cargan muchos símbolos que él desea explorar en su obra.

Con base en los conocimientos obtenidos durante su investigación, dice que el murciélago, “con su aspecto de diminuto diablo vagabundo, es siempre un poco la huidiza representación del miedo; su figura de máquina voladora del Renacimiento, su negro e impreciso color, su penetrante y agrio chillar e incluso su extraña forma de dormir, fueron elementos para que en su entorno se levantara la fábula del pavor y el artilugio del espanto”.

“Para la mayoría de las personas estos animales evocan historias de casas encantadas, cementerios y vampiros sedientos de sangre, pero las verdades que esconde son tan fascinantes como sus mitos”.

“Los murciélagos, lejos de ser los monstruos de las leyendas populares, tienen una importancia capital para la vida del planeta”.

“Los antiguos egipcios los empleaban como ‘antibióticos’, lo que podría corresponder a tratamientos modernos”, apunta.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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