La diabetes es una enfermedad crónica ocasionada por la incapacidad del páncreas para crear la insulina necesaria para meter el azúcar a los tejidos y usarla como energía, lo que causa que el azúcar se acumule en el torrente sanguíneo.
Este padecimiento es la tercera causa de muerte en México, y si no tomamos en cuenta al Covid, sería la segunda causa después de las enfermedades del corazón.
Su desarrollo depende de la confluencia de varios factores, entre ellos la carga genética —si tus abuelos, papás, tíos y hermanos padecen diabetes—, el sobrepeso, el abuso de carbohidratos y particularmente azúcar refinada, y el sedentarismo por mencionar algunos.
Te invito a hacer un diagnóstico rápido; si cumples con dos o más criterios de los mencionados anteriormente, orinas mucho (poliuria), tienes sed todo el tiempo (polidipsia), comes en exceso (polifagia), presentas infecciones recurrentes, estás muy cansado y tus heridas tardan en sanar, te sugiero ampliamente acudir al médico. Podrías padecer esta enfermedad.
La diabetes se caracteriza por el daño que causa en muchas partes del cuerpo, puesto que el azúcar se queda en los vasos sanguíneos, daña prácticamente todos los órganos. Hay pérdida de la visión, daño de los riñones, afecta la circulación y coagulación, y por supuesto daña el corazón.
Es una enfermedad triste que todos conocemos por el daño severo en extremidades que a veces condiciona a la amputación.
Uno de los grandes mitos es que, por un susto o disgusto grande, una persona puede desarrollar diabetes, lo cual es erróneo. Este es un mito basado en la creencia de que cuando una persona se encuentra ante situaciones de estrés, se eleva el azúcar.
La toma de sangre con el piquetito en el dedo, (destrostix) no es lo mismo que la toma directa en análisis de laboratorio, y si bien da una idea muy clara del estado de un paciente, el diagnóstico de esta enfermedad requiere específicamente de la hemoglobina glucosilada.
¿Qué puedes hacer para prevenir esta enfermedad?
Acudir a tu médico una vez al año. La prevención y el diagnóstico oportuno siempre serán las herramientas más importantes en salud.
Hacer ejercicio diario, una caminata de 30 minutos o una serie de hiit (entrenamiento interválico de alta intensidad) ayudarán a optimizar el nivel de azúcar.
Consumir azúcar natural y no refinada, y moderar su consumo (no es lo mismo una rebanada que el pastel entero).
Conocer el historial médico de tu familia.
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