“Lo que se dice de la Iglesia en otras partes del mundo afecta indirectamente a la Iglesia de México y Yucatán y eso explica el alejamiento de algunas personas del catolicismo”, afirma el nuevo obispo auxiliar de la Arquidiócesis, monseñor Mario Medina Balam.

En la tercera y última parte de la entrevista que sostuvo con Diario de Yucatán, el prelado, que tomaría posesión de su cargo el 14 de abril en el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI, habla también de algunos detalles de su nombramiento y de cómo fue su proceso de formación sacerdotal en Abalá, su lugar de origen, un pueblo donde casi nunca se daba misa.

Además de la información sobre las malas prácticas de algunos sacerdotes en otras partes del mundo, que afecta a la Iglesia local, también es cierto que los fieles se alejan de la religión al ver la conducta de algunos altos jerarcas eclesiásticos que privilegian y se ufanan de su trato con los hombres del poder, como se vio hace años en el caso del arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, por poner un ejemplo.

Vivimos en un mundo globalizado que influye, no solo en la relación con las autoridades civiles y con, diríamos, los poderosos, sino que también impacta lo que pasa en otras partes del mundo. Ahora, sin duda, el pastor de la Iglesia también tiene que estar en buena relación con las autoridades civiles porque ambas han de trabajar en coordinación, ya que deben servir al mismo pueblo y no veo mal la buena relación con el gobierno, siempre y cuando eso no implique la separación o la exclusión de los demás, sino que cada quien trabaje desde su lugar.

Luego de 30 años de ser alumno, profesor y funcionario de la Universidad Pontificia de México, y de convertirse en un experto en Derecho Canónico, ahora lo nombran obispo auxiliar de Yucatán. ¿No es un cambio muy drástico?

Sí, un cambio radical: de la cátedra académica a la cátedra pastoral. Durante 30 años me dediqué a formar pastores, sacerdotes, religiosos, laicos que iban a su vez a servir a sus diócesis o a sus institutos, pero ahora vengo con la comunidad como tal.

Procedimiento

Respecto al proceso para decidir su nombramiento, monseñor Medina Balam explica que, en el caso de los obispos auxiliares, generalmente es el obispo de la diócesis el que notifica a la Nunciatura Apostólica que necesita un auxiliar y le propone a los candidatos.

¿Entonces a usted lo propuso el arzobispo?

Supongo que sí, porque el nuncio, que lleva poco tiempo en México, no me conocía.

Usted sería el segundo obispo auxiliar en Yucatán, además de monseñor Pedro Mena Díaz. ¿Cuáles serán sus funciones específicamente?

Sobre esto no le puedo decir porque la función de obispo auxiliar es ayudar al arzobispo en el gobierno general y él es quien tiene que asignarle al auxiliar las tareas más concretas que debe desempeñar.

Formación

En la entrevista, monseñor Medina Balam explica cómo fue la experiencia vocacional que lo llevó al sacerdocio. Lo primero, señala, es la religiosidad de sus padres, “no solo de ir a misa, cuando había, porque en Abalá durante muchos años nunca llegó un sacerdote, sino de la cercanía de mis padres con las novenas y otros eventos religiosos”.

“Mi papá, por ejemplo, antes de empezar cualquier cosa siempre dice: ‘En el nombre de Dios’”.

Recuerda que los primeros sacerdotes que llegaron a Abalá fueron Benjamín Espinosa Herrera y Álvaro Carrillo Lugo. “Cuando daban misa yo los ayudada como acólito, allí empezó mi vocación”.

Poco después, el padre Carrillo lo llevaría al Seminario Conciliar de Yucatán y más tarde seguiría su ejemplo su hermano menor, Martín, quien, como ya informamos, también se ordenó sacerdote y está al frente de la parroquia de San Francisco de Asís, en Tonalá, Chiapas.

Durante su permanencia en el Seminario, los esposos Tino Abraham Aguiar y Telma Pompeyo Vales, amigos del presbítero Miguel Cantón Marín, entonces rector de la casa de formación, lo ayudaron con las colegiaturas, mientras sus padres en Abalá, recuerda, “trabajaban duro haciendo carbón y cultivando hortalizas para solventar los demás gastos. Así me hice sacerdote”.