¿Se puede alcanzar la plenitud antes de los 30? Quizá para muchos jóvenes la respuesta esté en devorar o beberse al mundo hasta que no haya sed y eso es justamente lo que Alberto Villarreal ha encontrado en la poesía, una oportunidad para dejar ir sus letras hasta que las palabras encuentren su cauce a donde pertenecen.

Así dio forma a “Aquí no hay sed”, su tercer poemario, editado por Planeta en 2022, y que presentará hoy sábado en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) 2023, a las 17:30 horas en el Salón Dzibilchaltún, en el Centro de Convenciones Siglo XXI. 

También vuelve a la entidad con las reediciones de los dos anteriores: “Todo lo que fuimos” (2017) y “Todo lo que dejas cuando llegas y te vas” (2020).

Justamente al hablar de este último, en 2020, cuando la pandemia recién comenzaba y las ferias de libros se habían cerrado, Villarreal hablaba de la oportunidad de aprovechar el tiempo y probar cosas nuevas, incluso en sus letras, por lo que adelantaba que su siguiente proyecto sería una novela de estilo thriller.

En aquella ocasión, su espíritu viajero se conformaba con el recuerdo de las horas en la sala de espera del aeropuerto para tomar el siguiente vuelo y su mente recorría los rincones de ciudades visitadas y a las que deseaba regresar. Entonces, Alberto se mostraba como cualquier joven, nostálgico por los días de libertad, pero optimista con el hecho de que el tiempo pondría todo en su lugar y agradecido por retomar su camino lector.

Crecer en pandemia, la reflexión de Alberto Villarreal

En un nuevo encuentro con este medio, sonriente y con el semblante más alegre, admite que su novela estaba casi lista, pero tuvo un llamado de la poesía que no pudo ignorar.

“Hubo ataque de inspiración, de amor, de dolor y de todo, es por eso que nace ‘Aquí no hay sed’ y justo creo que los poemarios llegan en estos descansos en los que estoy haciendo otra cosa y de repente no los puedo ignorar y me toca escribirlos”, explica el joven de 28 años en entrevista vía Zoom.

No obstante, aquel joven que escribía sobre el amor y de corazones rotos regresa con “Aquí no hay sed” de forma completamente diferente, ya que no es solo el amor lo que ocupa sus reflexiones, sino también temas más personales que nos dejan ver al Alberto Villarreal maduro. ¿Serán los 30 haciendo efecto en su persona? No puede evitar reír cuando se le puntualiza ese crecimiento.

Me tocó crecer, no solo en la vida real, sino también en la literatura (…) Con ‘Aquí no hay sed’ quise explorar temas que no había tocado antes, porque tenía miedo o vergüenza, o no me sentía preparado. Estaba muy enfocado en el amor romántico, decepciones amorosas… entonces va llegando un momento en mi vida en que las cosas se acomodan para que pueda explorar estos otros temas, ya sea porque me siento pleno, que no tengo miedo o que me cansé de cargar cosas que no tenía por qué cargar”.

En este punto explica que “Aquí no hay sed” puede dividirse en dos partes, una en la que realiza una introspección que parte de cuestionarse quién es, de dónde viene y qué quiere, para después volver a explorar el amor desde una perspectiva más plena, donde ya no carga con culpas ni toxicidades.

“Justo por eso el título, porque habla de un amor más pleno, sin toxicidad, sin cargos. Sí es una visión más madura, porque justo es lo que toca cuando uno va creciendo (…) y aunque al final del día digamos que la literatura es ficción, en realidad tiene mucho de nosotros”.

Alberto Villarreal, en plenitud

Aunque en Diario de Yucatán conocimos a Alberto Villarreal desde el lanzamiento de su primer libro, “Ocho lugares que me recuerdan a ti”, como un joven que vertía en su literatura sus anécdotas de enamorado, al que siguieron al menos tres libros más con el mismo tópico y le arrancaba suspiros incluso el buscar las respuestas durante una entrevista, es indudable que no solo sus letras han madurado, sino también su semblante.

“Creo que siempre he sido esta persona enamorada del amor, pero ahora estoy enamorado como de un ser, no tanto del concepto del amor, sino que he podido desmitificarlo y dejar la idea del romanticismo en el amor, que es irreal e insostenible”.

He decidido amar con todo lo que viene, con las cosas lindas, las cosas que requieren trabajo (…) creo que con eso viene la plenitud, porque ya no estás esperando ni sosteniendo expectativas irreales”.

¿Qué se gana al escribir poesía?

Al ser cuestionado sobre si continuará escribiendo poesía, toda vez que es un género que difícilmente se puede comercializar como la novela o el cuento, reconoce que “si no se le menosprecia, se le tiene miedo, en lo personal considero que es el género más difícil de entender, como en su complejidad, no solo al escribirlo, sino también al leerlo, al promocionarlo y al acercarlo a los lectores, (porque) es algo más complejo que la narrativa a la que estamos acostumbrados”.

Pero Alberto no solo tiene su juventud y carisma como “arma” para acercar a más jóvenes a la poesía, pues además de su labor como booktuber sus letras van más allá de lo escrito, también hace uso de la oralidad para extender su creación.

Así es que forma parte de la iniciativa con Planeta de convertir sus obras en audiolibros, a fin de que la literatura llegue a personas con discapacidad visual.

“Durante muchos años hice voluntariado en una organización para personas con discapacidad, por eso siempre he tenido acercamientos con estas personas. Recuerdo que hace un par de años, cuando Planeta estaba iniciando con los audiolibros, yo ya estaba hablando con ejecutivos y mi editora en jefe sobre esta opción, sobre todo porque no todos pueden tener acceso a los libros físicos”.

Incluso recuerda, con mucho cariño, a una seguidora de su canal con discapacidad visual, con la que tuvo una charla en sus inicios como autor, y aunque desconoce en qué momento ella pudo leer su primer libro, fue gracias al formato de audio que ella se acercó más a sus obras.

Como promotor de la lectura, Alberto no solo ha retomado su ejercicio como booktuber con el que comparte sus lecturas, además de sus propias obras, sino que continúa abogando porque los jóvenes se acerquen a nuevos formatos para leer o escuchar los libros, ya sean digitales o físicos.