Durante 500 años, la historia de la conquista de México se ha planteado como un triunfo de la modernidad sobre el atraso y justamente eso es lo que cuestiona Pedro Salmerón en el libro “La batalla por Tenochtitlan”.
El autor estuvo ayer en la Filey para presentar dicha obra, acompañado de Jorge Isidro Castillo, investigador e historiador.
Pedro Salmerón manifestó que quiso hacer este libro porque no le gustaba lo que había leído de “la historia de la conquista de México y sus implicaciones”.
“¿Quién nos vendió la idea de que la caída de una ciudad fue la conquista y todos descendemos de eso?”, se preguntó. Luego indicó que en el libro trata de mostrar que no existió nada llamado o parecido a un imperio mexica, y que sus habitantes nunca se mostraron aterrorizados ante los conquistadores, pues “todo el miedo que nos pintan no sucedió”.
“Las cosas no fueron como nos las contaron y por las repetimos una sola historia, la versión de Hernán Cortés. Lo que se dice es que el pusilánime, cobarde y supersticioso de Moctezuma le entrega a Cortés la soberanía del imperio mexica. Muchos autores lo cuentan, ¿de dónde lo sacaron?”, cuestionó.
Apuntó que el único que estaba al alcance de Moctezuma era Hernán Cortés, ningún indígena estuvo con ellos. “El único que lo contó fue Cortés y repetimos esa historia 500 años”.
Añadió que con su texto espera que los lectores tengan un panorama auténtico de cómo fue el suceso de Tenochtitlan, de cómo pudo haber sido y a partir de ahí se hagan preguntas.
Jorge Isidro Castillo, quien participó como presentador, detalló la forma en que el autor cuestiona la versión canónica dominante de que los españoles derrotaron al imperio mexica por las armas que tenían y el miedo infundado en Moctezuma.
Dijo que Salmerón plantea en el libro varias maneras de abordar el texto, y él, por ejemplo, aceptó la sugerencia de iniciar la lectura por el capítulo cinco, en el que hace un análisis de los conceptos históricos e historiográficos, los posicionamientos políticos e ideológicos.
Retomó la idea de que la caída del imperio mexica ocurrió porque los conquistadores eran modernos en sus ideas y cultura y materiales, y eso se reflejó en la guerra, en el uso de caballos, armadura de acero, escudos. Esa visión dominante presenta a los segundos como atrasados, y que solo servían para atrapar y sacrificar personas a los dioses.
En el libro, continuó, Salmerón retoma las versiones de autores que plantearon esa narrativa y también las de quienes hablan del papel de los aliados de los europeos: los tlaxcaltecas.
“Los españales vivían en un mundo medieval y traían ese imaginario medieval, entonces ¿dónde está esa modernidad que se planteaba en esas ideas?”.
Destacó que en la obra se pone en duda la barbarie de los mexicas cuando se habla del canibalismo, y recordó que en Europa se perseguía a herejes, que eran quemados, y se hacían brutales ejecuciones en las plazas, lo que lleva a cuestionar quiénes era más bárbaros.
Afirmó que recurrir a testimonios directos no es suficiente “para alcanzar la verdad y la objetividad histórica y eso es lo que hace Salmerón: los cuestiona a lo largo de todo el libro”. — IRIS CEBALLOS ALVARADO
