¿Se imaginan que las emociones y las sensaciones se pueden ver a través de una copa de alcohol?
Muchas veces, al beber una copa de buen vino según el estado de ánimo podemos reflejar mucho de lo que sentimos; como un ejemplo no muy lejano que sigue en las retinas de todos los mexicanos, tenemos esa película en que Pedro Infante, con un tequila en la mano, llora por el amor que lo engañó y golpea con el vaso medio lleno la mesa y en el fondo se escuchan canciones de mariachi tristes.
Bueno, eso forma parte de la influencia del alcohol en los cuerpos.
Hay personas que no pueden metabolizar su alcohol en el cuerpo y aquél se mezcla con la sangre, que al ser bombeada por el corazón va directamente a irrigar el sistema nervioso central. Allí es donde se acumulan las sensaciones, tanto de euforia, como de tristeza.
Las personas beben por varios factores y, a veces, el exceso de los alcoholes tiende a desmejorar definitivamente el cuerpo y los órganos vitales a mediano plazo.
Lo que daña al cuerpo al beber alcohol es el llamado etanol, una droga psicoactiva que ocasiona muchísimos efectos secundarios; tiene mucho que ver la cantidad de alcohol que se ingiere. Además, hay que tener en cuenta que si se bebe con el estómago con algo ya de comida el efecto de embriaguez será menor.
Se presenta una visión borrosa a los 30 minutos de comenzar a beber; las membranas de las células no pueden detener el paso del líquido y, estando en sangre, se comienza a irrigar por la mayor parte de los tejidos del cuerpo.
Un alto porcentaje de alcohol provoca paro cardiorrespiratorio o se produce muerte por asfixia, ya que el vómito que se provoca podría regresar y esa alta alcalinidad sería fatal para nuestro organismo.
En esta ruta del alcohol que se ingiere, se puede tardar de 30 a 90 minutos en llegar a la sangre, provocando una debilidad y un terrible agotamiento, eso sucede porque el alcohol acelera la transformación de glucógeno en glucosa y ésta se elimina más rápidamente.
Las fases de las emociones del alcohol son: euforia, excitación, inhibición y conducta impulsiva e inesperada; la no coordinación es la segunda etapa de esta ruta del alcohol, se pierde el equilibrio y provoca algo de depresión; la fase que sigue a esto es la hipnótica, de confusión, se produce irritabilidad, agitación, sueño, náuseas, vómito y grandes dolores de cabeza.
La cuarta etapa de esta ruta es anestésica y se dicen palabras incoherentes, disminuye la conciencia, se pierde la fuerza muscular y no se controlan esfínteres, aunado a que se dificulta la respiración. Seguiría enumerando muchas etapas más, pero lo importante es saber que podemos evitar este tipo de inconvenientes, teniendo una cultura del beber correctamente.
La razón de beber sin sentido, o buscando un “culpable” de la emoción adquirida, hace que podamos no coordinar los movimientos corporales y el del habla, a medida que el alcohol aumenta las capacidades motrices son disminuidas por el propio exceso.
Lo recomendable es tener conciencia de beber con medida y saber que podemos tener una fiesta o reunión con mucho placer y poder regresar a la casa sin ningún problema.
Sommelier.
