Ser infatigable con el don de sí mismo, constante en la oración y alegre y bondadoso en el ejercicio de su ministerio pidió el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, a Javier Antonio Díaz Manzanero, quien ayer recibió el ministerio del diaconado transitorio, en ceremonia eucarística celebrada en la iglesia parroquial de San Juan Pablo II.
La ordenación, primer paso hacia el sacerdocio, se realizó en el marco de la fiesta del bautismo de Jesús, celebración que marca el final del tiempo litúrgico de la Navidad, y congregó a más de medio centenar de sacerdotes y a los obispos auxiliares monseñor Pedro Mena Díaz y Mario Medina Balam.
También asistieron numerosos feligreses de esta comunidad parroquial a la que pertenece el nuevo diácono.
En el inicio de la misa, el Arzobispo dijo que ofrecían la Eucaristía por el diácono, por el Seminario, por su familia y las intenciones y necesidades de cada asistente.
La celebración continuó como de costumbre hasta después de que fuera proclamado el Evangelio según San Marcos.
En la homilía, monseñor Gustavo Rodríguez dijo que estaban cerrando de una manera solemne, feliz, el santo tiempo de la Navidad, con la fiesta del bautismo de Jesús, que servía de marco a la ordenación del diácono.
“El pueblo de Israel entró al desierto por mandato de Dios y no fue para siempre. Juan Bautista predicó desde el desierto, Jesús preparó su misión viviendo en el desierto durante 40 días y 40 noches; nosotros estamos ya en medio de un pequeño desierto vocacional, con la esperanza de que pronto saldremos de este desierto y que siempre, en todo momento, tendremos la compañía y la bendición de Dios nuestro Señor, pero apenas entramos a este desierto y hoy nos encontramos con esta gran bendición porque el Señor nos concede la ordenación diaconal de Javier y mañana (por hoy), con el favor de Dios, de su tocayo Javier (Arturo León Pino)”.
Como parte del rito, luego de la proclamación del Evangelio el candidato fue presentado y llamado desde el lugar donde se encontraba, al lado de su familia, en la primera fila de bancas.
Raúl Javier Díaz Vargas y María Beatriz Manzanero Medina, padres del elegido al orden, acompañaron a su hijo. Antes de subir al altar, lo abrazaron y le hicieron la señal de la cruz, uno de los momentos emotivos de las ordenaciones diaconales.
Como parte del rito, el padre Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar de Yucatán, dijo al Arzobispo que la Iglesia pedía que ordenara diácono al elegido y dio testimonio que ha sido considerado digno, y en ese momento el seminarista, de pie frente al altar, subió y se sentó.
Luego de la homilía, el elegido hizo su promesa de servir a la Iglesia, viviendo su ministerio con humildad y obediencia al Arzobispo y sus sucesores. El prelado tomó las manos del elegido.
A continuación pidieron la intercesión de los santos con el canto de las letanías, momento en el que Javier Antonio estuvo postrado en el suelo. Posteriormente el prelado pidió a Dios confirmar este ministerio.
El culmen de la ceremonia ocurrió cuando monseñor Rodríguez Vega impuso las manos sobre el elegido en gesto de consagración, y cuando hizo la plegaria de oración.
El elegido estaba hincado y el Arzobispo pidió que se enviara sobre él al Espíritu Santo y desempeñara con fidelidad el ministerio.
Los presbíteros Álvaro Carrillo Lugo, párroco de San Juan Pablo II, y Manuel Ceballos García revistieron, con estola y dalmática, al nuevo diácono una vez concluida la plegaria de ordenación por la cual fue consagrado. Enseguida, el Arzobispo entregó al diácono el libro de Evangelio.
Como conclusión del rito, Javier Antonio recibió saludo de la paz del prelado y otros celebrantes. La misa siguió como de costumbre. Al finalizar hubo una convivencia en el atrio del templo.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
De un vistazo
Nuevo diácono
A Javier Antonio Díaz, el Arzobispo le dijo: “Ponte siempre en el lugar de las personas que tienes enfrente, trátalas con el mismo respeto que Cristo las trataría, sé siempre agradecido con el santo pueblo de Dios, que es tan generoso con nosotros”.
Otra ordenación
Javier Arturo León Pino será ordenado hoy, en el Inmaculado Corazón de María, a las 7 p.m
