A seguir el ejemplo de la Virgen, que escuchó la Palabra de Dios y la puso en práctica, invitó el obispo auxiliar monseñor Pedro Mena Díaz en la misa que marcó el comienzo de la fiesta de la Virgen de la Candelaria.
La ceremonia eucarística tuvo lugar en el templo dedicado a esta advocación, ubicado en el centro de la ciudad. Como es tradición en estas fiestas patronales, antes de la misa se rezó el rosario.
El obispo, acompañado del Pbro. Raúl Lugo Rodríguez, responsable del templo, bendijo las velas que los fieles llevaron para la ocasión.
Las levantaron en alto mientras el obispo oraba y luego tomaron una vela para encenderla con el fuego del cirio pascual, y pasaron “la luz” de Cristo.
Enseguida, se procedió a la bajada de la imagen de la Virgen de la Candelaria, que fue sacada de su habitual nicho en el centro del retablo principal.
Varios feligreses ayudaron a la tarea de bajar la imagen para colocarla al frente del altar, donde permanecerá durante las fiestas para ser venerada.
Monseñor Pedro Mena, como parte del rito, envolvió con el humo de incienso la imagen, y luego coronó al Niño que lleva en brazos y a la Virgen misma. Tras este acto la misa continuó de manera habitual.
Durante la homilía, el obispo señaló que con la actividad se renueva la fe en Cristo, en los planes del Señor y la Virgen María “que enseña cómo obedecer a Dios”.
Indicó que esta festividad debe fortalecer la fe para disposición para vivir la caridad.
Recordó que el tercer Domingo Ordinario se ha dedicado a la Palabra, tal como la ha dicho el Papa Francisco, “ante la importancia de la Palabra de Dios en nuestra vida de fe”.
Dijo que en Navidad se escucharon las palabras del evangelista San Juan que refiere a que “Jesús tomó un pedazo de nuestra carne y habitó con nosotros, siendo que su palabra es la palabra del padre”.
El obispo destacó que la imagen de la Virgen de la Candelaria tiene a Jesucristo en un brazo y en el brazo derecho una vela.
“Nos fijamos en ella que es una buena madre y nos fijamos en la vela para ver qué en su otra mano está la verdadera vela, Jesús, quien es el que nos da luz en nuestra vida, el que tiene una palabra poderosa, la Palabra de Dios, Palabra viva, no es cualquier palabra…”, agregó.
Dijo que cuando se celebra a la Virgen como en esta ocasión, lo importante es tener en cuenta seguir su ejemplo y dejarse guiar por la Palabra de Dios.
“Le decían dichosa por tener un hijo como Él, pero Jesús dijo dichosos los que escuchan la palabra y la ponen en práctica”.
Así lo hizo la Virgen, y explicó que la citada frase de Jesús es un piropo, una alabanza a la Virgen, porque es dichoso quien escucha la Palabra y la pone en práctica como ella lo hizo.
Manifestó que la Virgen María va hacia adelante en su vocación y misión, porque creía fielmente en Dios.
Y aunque en la presentación de Jesucristo en el templo escuchó que le anunciaran que una espada le atravesaría el corazón, por el dolor de ver sufrir a su hijo, siguió adelante con su encomienda, porque sabía que el reino de los cielos está cerca.
Todas nuestras fiestas son oportunidad para mantener nuestra fe, afirmó.
“Deseo que la fiesta de la Candelaria los impulse a la belleza de la fe, a refrendar que el creer en el Señor no ha sido en vano”.
Luego de la misa se realizó una procesión por calles aledañas al templo con la imagen de la Virgen, y acompañados de música de charanga. La celebración continuará hasta el 4 de febrero.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Dato histórico
La fiesta de la Candelaria se realiza a los 40 días de la Navidad, del nacimiento de Jesús. La fecha recuerda cuando María y José presentaron a Jesús en el templo, como marcaba la ley de Moisés de llevar a los hijos varones, especialmente primogénitos, para ofrecerlos a Dios.
El programa
De hoy lunes 22 al miércoles 31 próximos, las misas se celebrarán a las 9 a.m., el docenario será a las 5 p.m., y la Eucaristía de nocheros, 6 p.m.
En la víspera
El jueves 1 de febrero, víspera de la fiesta, a las 9 a.m. y 6 y 8 p.m. habrá misas con bendición de niños y velas; a las 5 p.m., el docenario y a las 9 p.m., serenata a la Candelaria.





