MADRID.— La infanta Cristina, de 58 años, e Iñaki Urdangarín, de 56, firmaron el divorcio, con lo que pusieron fin definitivamente a su relación, tras 26 años de matrimonio, según adelantó ayer la revista “¡Hola!” y retomó el diario “El País”.
Los exduques de Palma, que se casaron en Barcelona el 4 de octubre de 1997, firmaron el divorcio de muto acuerdo en la capital catalana ante notario en diciembre pasado, aunque no trascendió la fecha exacta de la firma de la disolución.
De acuerdo con la publicación, Cristina de Borbón y Urdangarín, quien no recibirá indemnización ni pensión, llegaron a un acuerdo económico para cubrir los gastos comunes de sus cuatro hijos. La propiedad de Bidart, en Francia, seguirá perteneciendo a Cristina de Borbón (única propietaria), pero cuando sus hijos acudan a esta localidad francesa para estar con su padre Iñaki también podrá usarla.
Fue el 24 de enero de 2022 cuando la infanta y el exdeportista hicieron pública su decisión, “de común acuerdo, de interrumpir su relación matrimonial”, tal y como dieron a conocer en un comunicado remitido entonces a la agencia EFE.
En su nota señalaban también que el compromiso con sus cuatro hijos “permanece intacto”. Son padres de Juan Valentín (24 años), Pablo Nicolás (23), Miguel (21) e Irene (18). “Dado que es una decisión de ámbito privado, pedimos el máximo respeto a todos los que nos rodean”, terminaban el comunicado con el que anunciaban el fin de su matrimonio.
La decisión se hizo pública una semana después de que se conociera la nueva relación que mantenía el exduque de Palma.
Fue la revista “Lecturas” la que publicó en exclusiva en su portada unas imágenes de Urdangarín paseando de la mano de una mujer que no era la infanta Cristina. Ella era Ainhoa Armentia, abogada a quien conoció en el bufete de Vitoria en el que trabajaban los dos y con quien mantiene una relación desde entonces.
“Estas cosas pasan y vamos a gestionarlo de la mejor manera”, confirmó Urdangarín entonces a “¡Hola!”.
“Es una dificultad que gestionaré con mi familia, con la máxima tranquilidad y juntos, como siempre hemos hecho. Nada más tengo que decir”, zanjó. La última vez que el matrimonio fue fotografiado fue a principios de enero de 2022, cuando pasó unos días de esquí en Baqueira Beret en compañía de sus hijos.
La Ley de Jurisdicción Voluntaria, que entró en vigor en julio de 2015, permite a los que deseen deshacer su matrimonio acudir al notario y pagar por ello, tal y como habrían hecho la infanta y Urdangarín. Los jueces solo pueden ser sustituidos cuando la separación es de mutuo acuerdo y no haya hijos a cargo ni personas con discapacidad en el proceso.
Firman sin la presencia de sus hijos
“¡Hola!” también confirmó que la infanta y su ya exmarido firmaron la escritura sin la presencia de sus hijos. La publicación asegura que los cuatro tuvieron que prestar consentimiento respecto a las medidas tomadas que afectan a sus vidas, pero la ley no exige presencia personal, por lo que se deduce que estuvieron representados por un apoderado.
La hija mediana del rey emérito Juan Carlos y Uradangarín se conocieron durante los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, cuando él era uno de los jugadores de la selección española de balonmano que logró el bronce y se vieron en la celebración de la medalla de oro ganada por la selección de waterpolo; les presentó Jesús Rollán, portero de los campeones.
En octubre de ese año comenzaron su relación, a los ocho meses anunciaron su compromiso y el 4 de octubre de 1997 se casaron en una multitudinaria boda en la Catedral de Barcelona y en el Palacio de Pedralbes.
La infanta reside en Ginebra desde 2013, aunque viaja frecuentemente a España por motivos de trabajo ―es directora del Área Internacional de la Fundación La Caixa― o para reunirse con su familia.
Urdangarín obtuvo el 2 de marzo de 2022 la libertad condicional, lo que le ha permitido asentarse definitivamente en Vitoria. Su condena de 5 años y 10 meses a causa de su implicación en el caso Nóos ―fue condenado por los delitos de malversación, prevaricación, fraude a la Administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias― finalizará en abril de este año.
La infanta, absuelta del caso, siempre acompañó a su entonces marido en los juicios por esta trama de corrupción, desoyendo entonces los consejos de que se divorciara. El juez imputó a Iñaki Urdangarín el 29 de diciembre de 2011. Dos semanas antes el duque ya había sido apartado de la vida oficial de la familia real.
