En relaciones humanas hay un principio psicológico que dice: “Las semejanzas entre las personas propician posibles vínculos”.
Semejanzas tales como edad, raza, sexo, idioma, filiación política, religión o de cualquier otro tipo.
Lo interesante, sin embargo, es desarrollar la habilidad de “crear vínculos profundos y perdurables” más allá de las semejanzas o diferencias que encuentres con las personas, pues “crear vínculos” es la mejor parte de toda relación humana.
En el libro “Tú tienes el poder” podrás conocer —con ejemplos concretos— las cinco habilidades que sugiero desarrollar para poder establecer “vínculos profundos y perdurables” más allá de las semejanzas o diferencias que naturalmente existen entre las personas. Te las menciono:
“Sanar emociones”.
“Reconocer cualidades y virtudes ajenas”.
“Unirse al equipo”.
“Sentido de cooperación”. “Disponibilidad para dar y servir”.
Ahora bien, en este espacio quiero compartir dos elementos que considero “catalizadores indispensables” de las cinco habilidades sugeridas anteriormente; me refiero al sentido de “compromiso” y a la “paciencia”.
Ambos elementos son “virtudes humanas” que en la actualidad parecen estar en crisis; lo que, a su vez, ha complicado aún más las relaciones interpersonales en todas sus modalidades, sobre todo aquéllas que requieren altos grados de “compromiso” y “paciencia” como, por ejemplo, las relaciones matrimoniales”; muchas parejas de “novios” hoy ya no quieren casarse, más que por la situación económica, como dice la mayoría, en mi opinión es por miedo o por rechazo al alto grado de “compromiso” y de “paciencia” que requiere un matrimonio estable.
Psicólogo clínico, UVHM. Tutor Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06. www.facebook.com/TutorSaludMental.
