A mantenerse firmes en la fe hacia el Señor invitó el obispo auxiliar Pedro Mena Díaz, a los niños, padres de familia, maestros y benefactores de la Casa de la Alegría, en la misa que ofició ayer por la mañana para celebrar el 30 aniversario del lugar.
Ayer con una ceremonia Eucarística festejaron tres décadas de la institución, que ofrece clases, asesorías y alimentos a niños de la comunidad del Roble Agrícola donde se encuentran inmersos.
Desde temprano los 140 niños que atienden ocuparon las bancas de la capilla en espera de la misa. Y paulatinamente fueron llegando los invitados, algunos padres de familia, pero sobre todo los benefactores de la obra, la cual se sostiene mediante un Patronato que preside la señora Elda María Gasque Figueroa.
El obispo auxiliar estuvo acompañado en la misa por el padre Efraín Días Sanabria, párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe Reina de las Américas, inmersa en la comunidad.
Durante la misa, Mons. Pedro Mena, dio gracias a Dios “por esta hermosa obra, sigan recibiendo bendiciones abundantes y que Dios mueva los corazones de muchas personas para que la obra prosiga”.
Durante la homilía, saludó a la concurrencia, particularmente a los niños, a quienes dijo en ellos se cumple la alegría en su corazón, de manera que felicitó a quienes promueven esta obra porque están cumpliendo su cometido.
Explicó que como en cualquier fiesta lo importante no es adornar, no es lo de afuera, sino el adorno del corazón que sólo Jesús les puede dar.
-A Él le estamos agradeciendo para que mande sus gracias y bendiciones.
Recordó que la Palabra de Dios se tiene que vivir y hay que ayudar a qué se siga viviendo en todos. “La Palabra del Señor nos recuerda lo importante que es la vida. Y hoy que están aquí es porque sus papás saben que su vida es muy importante”.
Haciendo alusión a la lectura del Evangelio de San Marcos que se leyó, indicó que Dios presenta en el Evangelio a una mamá que estaba preocupada porque “su hija tiene unos espíritus raros”, y acude a Jesús para que le ayude, pero el Señor ke pone una prueba para ver qué tenga fe, y que ésta sea madura y firme, que “debe ser así desde el bautismo hasta que Dios nos llame”.
Precisó que la mamá no era del pueblo judío, pero acude porque ha escuchado hablar de Jesús.
La prueba, detalló que era que como no era del pueblo elegido por Dios, iban a atender primero a los hijos de los judíos. Pero no se peleó, ni se molestó, sino que estuvo firme en creer que Jesús era su esperanza, porque quería la curación de su hija. Así que dijo a Jesús que aunque sea un poquito de su poder e intención su hija iba a quedar bien.
“Jesús se alegró de la fe de esta mujer. Pasó la prueba, cuando confiamos en Jesús nos debemos mantener en la fe”.
Ante ello los exhortó a pedirle al Señor que los mantenga firmes en la fe y que los convierta en mejores ciudadanos. También agradeció a quienes participan en la obra desde hace años y lo siguen haciendo.
La directora de la primaria de la Casa de la Alegría, Lilian Angélica Pech Alonzo, compartió que en el sitio atienden a 140 niños, quienes están en la casa de 7 de la mañana a 5 de la tarde.
Ahí cursan la educación primaria, ya que están afiliados a la SEP, y luego se les apoyan en tareas.
A los pequeños se les ofrece en el lugar almuerzo y merienda. Cuando la Casa de la Alegría se fundó hace 30 años, la labor era de ayuda con asesorías a los niños, pero luego se comenzó a ofrecer el servicio completo de clases de primaria.




















