ROMA (EFE).— La capilla ardiente con los restos de Víctor Manuel de Saboya, hijo de Humberto II, el último rey de Italia, y que falleció el pasado sábado en Ginebra a los 86 años, fue abierta en la capilla de San Humberto, en la Reggia di Venaria, en Turín, noroeste de Italia.
La familia pidió “respetar su dolor”.
El féretro se colocó en el suelo, delante del altar cubierto por un estandarte con el escudo real y dos grandes composiciones de flores, una de su hijo Emanuele Filiberto, esposa Clotilde e hijas Vittoria y Luisa, y la otra de su viuda Marina Doria.
Ayer, sentados junto al féretro estuvieron Emanuele Filiberto y su primo Serge de Yugoslavia, con su hermana Elena y su marido Stanislas Fougeron.
La Casa Saboya informó que una de las últimas voluntades de Víctor Manuel de Saboya era ser enterrado en la basílica de Superga, en la colina de Turín, un santuario diseñado por Filippo Juvarra por encargo de Víctor Amadeo II, duque de Saboya, y terminado en 1731.
Por lo tanto, el féretro después fue trasladado a la basílica de Superga, donde será enterrado este sábado.
“Superga es la cripta de la Casa de Saboya, construida por la familia Saboya. ¿Dónde más debería descansar mi padre? La polémica contra él es un deporte nacional. Yo digo que vale, pero al menos respétenos en estos días difíciles para nuestra familia”, declaró Emanuele Filiberto en una entrevista con el diario turinés “La Stampa”.
Aseguró que su abuela, la reina Maria José, “era una antifascista convencida” y respecto a las declaraciones de su padre sobre el tema, en las que justificó el fascismo, aseguró: “Mi padre siempre ha sido muy tímido y se le malinterpretaba con facilidad. Se equivocó al decir lo que dijo. Pero luego hizo lo correcto. Y te aseguro que estaba firmemente convencido”.
Nacido en 1937 en Nápoles de Humberto II y María José, hija del rey Alberto I de Bélgica, Víctor Manuel ya era a los nueve años heredero a la corona italiana, después de que su abuelo Víctor Manuel III abdicara tras haber apoyado a Benito Mussolini y su padre asumiera el trono.
Un honor que duró poco más de un mes, ya que su padre, apodado “el rey de mayo”, asumió el cargo el 9 de mayo de 1946 y se vio obligado a abandonarlo el 12 de junio, después de que los italianos optaran en referéndum por declarar la república.
Exiliados primero a Portugal, finalmente los miembros de la familia real italiana se establecieron en Ginebra, ciudad donde Víctor Manuel pasaría casi 60 años de exilio.
En 2002, Italia cambió la constitución que establecía que los antiguos soberanos y sus descendientes varones no podían entrar en territorio italiano. A finales de ese año, acompañado de su esposa y de Emanuele Filiberto, pudieron volver al país.
De un vistazo
Heredero desde pequeño
Víctor Manuel de Saboya ya era a los 9 años heredero de la corona italiana, luego de que su abuelo Víctor Manuel III abdicara y su padre asumiera el trono.
Regreso a Italia
En el exilio, la familia Saboya se estableció en Ginebra, ciudad donde Víctor Manuel pasaría casi 60 años. En 2002, Italia cambió la constitución y entonces la familia Saboya pudo volver al país.
