Dos influencers se toman fotografías en las diferentes áreas de la exposición “CUTE”, acerca de la cultura “de lo adorable”, en Londres
Dos influencers se toman fotografías en las diferentes áreas de la exposición “CUTE”, acerca de la cultura “de lo adorable”, en Londres Credit: EFE

LONDRES (EFE).— Suaves peluches, dulces gatitos y lindos personajes de la literatura o los videojuegos se exponen en una muestra en Londres que explora cómo la cultura de lo adorable (“cute”, en inglés), que puede ser tan entrañable como siniestra, se expande a ritmo vertiginoso en el mundo actual.

“CUTE” reúne la obra de unos 50 artistas, objetos históricos y una zona dedicada a la amigable gata Hello Kitty, creada por la japonesa Yuko Shimizu hace 50 años.

Para celebrar este aniversario, la marca Sanrio, responsable también de “monadas” como Chococat y Cinnamoroll, patrocina parte de la exposición, que anima abiertamente a los visitantes a colgar fotos encantadoras en las redes sociales.

Con esa vocación de hacerse viral, Somerset House invitó a la inauguración de la muestra a varias “influencers” apasionadas de lo “kawaii”, el movimiento surgido en Tokio por una feminidad deliciosa e inocente.

Ruby Jameson, una estudiante de Genética de 18 años, asiste acompañada de varias colegas, todas ataviadas con elaborados vestidos de muñeca o accesorios inspirados en figuras de fantasía como Pokémon o del manga y el anime nipón.

“Vestirme así me hace sentir segura, es mi armadura frente al mundo”, declaró Jameson, quien llevaba un conjunto a cuadros blancos y rojos, zapatos rojos de charol con calcetines largos y una envolvente chaqueta blanca.

A pesar de la ternura que pueden inspirar los grandes ojos de un felino o lo atractivo que es para algunos un mundo rosa lleno de peluches, la cultura de lo “cute” “tiene también un lado oscuro, enervante e incluso divisorio”, reconoció la comisaria de la muestra londinense, Claire Catterall.

Con cinco secciones y varias instalaciones interactivas, la exposición trata de desvelar el poder de esta estética “moralmente ambigua y a veces paradójica”, que al tiempo que da consuelo en un mundo hostil “puede cambiarlo y subvertir la norma”, manifestó.

“Lo adorable es sin lugar a dudas la estética más destacada de nuestro tiempo”, afirmó Catterall en la presentación de la muestra.

“A medida que satura nuestra era digital, la ternura nos alimenta y nos atrae de un modo que indica que oculta algo más de lo que su apariencia inofensiva podría sugerir”, declaró.

En la sección de “Crybaby” se analiza —a través de, por ejemplo, las muñecas “Susie Sad Eyes”— cómo la cultura de lo adorable despierta nuestra parte vulnerable, mientras que en “Juguemos juntos” se examina la satisfacción de conectar con nuestro lado infantil.

La faceta más siniestra se manifiesta a través de creaciones “monstruosas”, como mascotas robóticas, juguetes como los Furby y personajes del tipo del sangriento Gloomy Bear.

Mediante la propaganda de grupos extremistas o los anuncios de algunas multinacionales, se demuestra cómo lo “lindo” se puede utilizar también a modo de “píldora azucarada” para hacernos tragar realidades desagradables.

“Hypersonic” explora la forma en que en la era posinternet los elementos más futuristas de lo “cute” pueden suponer una crítica al capitalismo consumista.

Junto a una instalación de la artista británica Hannah Diamond inspirada en las piyamadas tradicionales de la infancia, la exposición recrea una acogedora discoteca de Hello Kitty y una sala para experimentar con videojuegos.

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