Es la hora de la colación, los internos de Cottolengo le avisan al director, Ignacio Kemp Lozano, que llegaron los reporteros del Diario. Los recibe en su oficina privada, en un gracioso chalet enclavado en los arbolados terrenos del centro de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos.
Mientras se toman las fotos, en su despacho y en los jardines, el sacerdote platica sobre el personaje que da nombre al albergue, San José Benito Cottolengo, un santo que se dedicó a ayudar a los enfermos de todo tipo.
El padre se sorprende un poco cuando se le pregunta qué diría si alguien quisiera impulsar su canonización.
“Ay, no; eso no, mejor que canonicen a Alcohólicos Anónimos (AA) que hace el milagro de que los alcohólicos dejen de beber”.
En la privacidad de su recámara, un cuarto acogedor con ventanas por todas partes, el padre Kemp habla de los milagros de AA y Al-Anon (hermandad paralela que ayuda a los familiares y amigos de alcohólicos).
“Veo los estragos de la enfermedad y cómo muchos logran pasar de la muerte a la vida”, subraya.
“La ciencia a esto le llama factor X, porque es inexplicable cómo un alcohólico, un adicto, puede ser liberado de su obsesión de consumir y comenzar una vida nueva”.
¿Por qué unos sí logran dejar de beber, de consumir, y otros no?, se le pregunta.
“Un alcohólico me dio la respuesta: ‘Mi enfermedad es más fuerte que el amor. El alcoholismo, las adicciones, son más fuertes que el amor, que el amor a la familia, a los hijos, a uno mismo, es algo diabólico. Por eso algunos no se recuperan”, admite.
“En el capítulo quinto del libro de AA dice que hay un porcentaje de alcohólicos que no quieren o no pueden recuperarse porque no tienen la capacidad de ser honestos, o porque algún trastorno grave se los impide. Es un misterio”, subraya.
“Pero siempre hay un rayito de esperanza, por muy mal que parezca, como el caso de ‘El Brochas’, que parecía un caso perdido y además estaba tullido. Cuando dejó de beber y comenzó a recuperarse se me ocurrió que también podía volver a caminar. Me metía con él a la pileta del huerto y lo ayudaba a que diera algunos pasos. ¡Salió de aquí por su propio pie y sobrio! Siempre hay esperanza”, enfatiza.
“Me viene a la mente otro caso: alguien que estuvo muchos años en la cárcel, al salir se encontró un tríptico informativo, supo que había ayuda y acudió a Cottolengo, donde hizo el proceso de nueve meses y se recuperó. Había perdido todo, pero logró tener una vida útil y formar una familia. Me deja con la boca abierta”.
¿Cómo se logra algo así en un lugar como éste y no en un consultorio?
“Por lo general, un psiquiatra o un psicólogo no pueden tocar las fibras más delicadas del ser humano, el espíritu. El programa de AA, que es el que aplicamos aquí, toca esas fibras delicadas del espíritu. Y esa es la clave: las fuerza del espíritu es más grande que la enfermedad. Si alimentas el espíritu, superas la enfermedad del alma y, muchas veces, hasta la enfermedad física”.
“En la Iglesia católica tenemos manifestaciones de la fuerza del espíritu, como los santos que levitaban, uno de ellos San Martín de Porres. Se elevaba hasta lo más alto del Cristo de su convento. Su espíritu era más fuerte que su cuerpo físico”.
“Por eso yo puedo afirmar que AA y Al-Anon son programas de santidad, los 12 pasos y las 12 tradiciones te llevan a las cumbres más altas de la espiritualidad”.
¿Y el servicio, por qué tanta insistencia en el servicio?
“Cuando despiertas te das cuenta que puedes ayudar a otros a despertar, y de ese modo refuerzas tu propio despertar. A eso llamamos servicio. Así le ocurrió a Camilo de Lelis, un exsoldado, jugador de cartas y seguramente alcohólico; fue tocado en el espíritu, despertó y consagró su vida a ayudar a los enfermos. Eso fue hace 400 años”.
“Ahora hay muchos como él, como toda la gente que colabora para que Cottolengo siga haciendo milagros, como todas la personas de corazón generoso que participarán este año en nuestro Desayuno Anual”, concluye.— Megamedia
CelebraciónDesayuno
El Centro de Rehabilitación Cottolengo celebrará el jueves 6 su Desayuno Anual.
El propósito
Junto con la recaudación de fondos, el propósito es que la sociedad sepa que hay un centro de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos que funciona gracias a la colaboración de muchos.
Servicio gratuito
Los internos reciben un servicio gratuito, en un ambiente confortable, de familia, con comida, ropa, medicinas, apoyo psicológico y el programa de Alcohólicos Anónimos.
A partir de las 8:30 am
El desayuno será a las 8:30 de la mañana, en el Auditorio de Cottolengo, en el kilómetro 23.5 del Periférico de Mérida, cerca del puente de Chichí Suárez.
Celular y cuenta
Para participar en el desayuno, favor de comunicarse al celular de Esperanza Bernés: 9991-49-35-32. Transferencias a la cuenta de Santander 65504793149 (Casa Hogar para el Desamparado), Clabe 014910655047931498.


