La iglesia de Real de Catorce está dedicada a la Inmaculada Concepción
La iglesia de Real de Catorce está dedicada a la Inmaculada Concepción

SAN LUIS POTOSÍ (El Universal).— En la zona del altiplano de San Luis Potosí se esconde el pueblo mágico de Real de Catorce, una “ciudad fantasma” de calles empedradas llenas de historia.

En la última década ha ganado popularidad entre turistas mexicanos y extranjeros, que son atraídos por la tranquilidad, la cultura y los paisajes pintorescos.

Estos atributos lo hacen uno de los sitios favoritos de extranjeros que deciden asentarse en su cabecera, que ya se convirtió en una zona de servicios turísticos.

Esto ha hecho que los vecinos originales de Real de Catorce poco a poco se muden a otras comunidades.

“La China”, vendedora de artesanías, dice que en el municipio hay deficiencias en los servicios de salud y solo se cuenta con un cajero automático, que frecuentemente se queda sin dinero. Por otro lado, los negocios se vuelven cada vez más “de lujo” para recibir a los foráneos y no hay ninguno que no acepte dólares, “porque son los que mejor pagan”.

Juana María Calderón, empleada de la Casa de Moneda de Real de Catorce, relata que en la década de 1970 los estadounidenses comenzaron a viajar al municipio, al que se empezó a llamar “pueblo fantasma”. En ese entonces el trabajo en la mina era la principal actividad económica de la gente.

La llegada de equipos para el rodaje de películas representó un “boom” para Real de Catorce. “Cuando la mina dejó de trabajar, empezaron a llegar más extranjeros y también se activó el turismo, las casas se convirtieron en casas de huéspedes y empezaron a crecer los hotelitos”, explica Calderón.

Al suspender operaciones la mina, los catorceños decidieron vender sus terrenos y casas, que extranjeros adquirieron a precios accesibles para ellos y así se fueron asentado en el sitio.

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