El mandato de Cristo que reza “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio” es obedecido por los Misioneros de Guadalupe desde hace 75 años, cuando fueron fundados por los obispos de México.
Para realizar esta labor en 14 países —incluido Japón, el primero país al que llegaron a misionar—, el Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras, mejor conocida como Misioneros de Guadalupe, necesita de las oraciones y del apoyo económico de la comunidad y es por ese motivo que el próximo domingo 18 se realizará la colecta anual a favor de los Misioneros de Guadalupe en la Arquidiócesis de Yucatán.
Desde un día antes los misioneros compartirán mensajes y agradecerán el apoyo de Yucatán.
El padre Óscar Mario Romero Becerra, superior de la comunidad de los padres Misioneros de Guadalupe en el Sureste y responsable de la promoción misionera de la región, recordó al Diario que la colecta se realiza desde hace muchos años.
Agradeció al arzobispo, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y al presbiterio yucateco por permitirles entrar en sus parroquias.
Promoverán la colecta 41 misioneros distribuidos en 38 parroquias de la ciudad y del interior del Estado.
El apoyo a los Misioneros será durante las colectas de las misas y por medio de los sobres que se entregarán a los fieles, que podrán establecer por escrito si desean ser bienhechores que hagan donativos mensuales. También entregarán la revista “Almas”.
“El dinero que recibimos es para la formación de los futuros misioneros y para el envío de sacerdotes a las 14 misiones en Asia, África y América, porque ir a misión representa gastos de viajes, visa, pasaporte, entre otros”, indicó el entrevistado.
Su labor
Misioneros de Guadalupe es un instituto de misión fundado y respaldado por los obispos de México.
“En las diócesis de México hacemos una visita anual para promover la tarea misionera de la Iglesia, así como alimentar el espíritu misionero que debe reinar”.
Los participantes también comparten sus experiencias misioneras, “es una riqueza muy grade lo que nosotros obtenemos cuando nos vamos de misión”.
Además, aprovechan su visita para agradecer a sus padrinos y madrinas todo el cariño brindado. “Tenemos este apoyo moral que para nosotros es importante”.
El padre Óscar Mario Romero, nacido en Guadalajara, tiene 37 años de sacerdocio y desde hace 12 meses se encuentra como misionero en Yucatán.
Ya misionó en el Amazonas brasileño, donde para mover una lancha e ir de misiones necesitaba entre 8 mil y 10 mil pesos mexicanos, pero la parroquia no curbía tantos viajes.
El sacerdote dijo que viajaba para misioner en una pequeña comunidad que cazaba cocodrilos y pirañas y en la que la dieta incluía la carne de este réptil y del pez depredador.
Aseguró que desde el inicio de la institución ha habido una conexión con Yucatán muy importante, ya que su primer superior general fue el yucateco monseñor Alonso Manuel Escalante y Escalante, quien era misionero de Maryknoll.
“Cuando lo mandaron a llamar era obispo de Pando, Bolivia”, indicó. Tenía “una visión dinámica, era muy trabajador y le dio horizonte y estructura al Instituto”.
A monseñor Escalante se les considera cofundador de la congregación junto con los obispos de México.
El sacerdote detalló que también cuentan con jóvenes que no son religiosos ni sacerdotes que destinan un tiempo a misionar después de un año de formación en el Seminario de Ciudad de México.
En la actualidad, la institución cuenta con unos 170 sacerdotes activos misioneros y diáconos.
El superior de los Misioneros en el Sureste admitió que hay crisis de vocaciones. “Los dos seminarios estaban llenos antes, había 100 alumnos en cada uno; ahora serán alrededor de 50 y algunos están en misiones”.
Sin embargo, continuó, “vemos las cosas con los ojos de Dios y Él proveerá en su momento”.
Desde el principio, el Instituto Misionero fue consagrado a la Santísima Virgen María en su advocación de Guadalupe y estuvo muy ligado a la comunidad cristiana yucateca.
Tiene como objetivo la evangelización ad gentes, a los pueblos, culturas, naciones, poblaciones más necesitadas de la luz y frescura del Evangelio. En la actualidad también se habla de la evangelización intergentes, en que el diálogo intercultural e interreligioso sea posible.
En 1956, monseñor Escalante fundó la primera misión en Japón, cuya población ha sido muy renuente a ser evangelizada. Sin embargo, la persistencia de los misioneros y el anhelo de compartir a Cristo lograron permear algunos espacios sociales con la luz del Evangelio. Actualmente se encuentran ahí 10 misioneros de Guadalupe.
Después se fundaron misiones en Corea del Sur, Kenia, Hong Kong, Angola, la región del Amazonas, Cuba, Mozambique, Guatemala y Estados Unidos.
En el marco del 75o. aniversario de fundación se han abierto dos en países de mayoría musulmana: Indonesia y Túnez.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA
