• Agustín Parra durante los trabajos de colocación del Cristo en la cruz en Nuestra Señora del Líbano, donde próximamente se hará la presentación de la imagen
  • Detalle de tres imágenes religiosas elaboradas en el taller en Zapopan del ebanista, nacido en Nayarit y residente en Jalisco desde sus años de adolescencia
  • Debajo, Cristo tallado y, a la derecha, retablo, dos de los trabajos por los cuales Agustín Parra es reconocido en México y el extranjero. Desde finales de la década de 1990 es proveedor oficial del Vaticano
  • Pie de foto

Con gran habilidad, pero sobre todo poniendo el corazón en el tallado de cada pieza, es como Agustín Parra se ha convertido en uno de los escultores, pintores y ebanistas más conocidos de México, cuyo trabajo está presente en varios países y en un sitio muy especial, visitado por millones de personas cada año: el Vaticano.

Nacido en Tepic, pero criado en Guadalajara, adonde emigró a los 12 años de edad, Parra es desde 1998 proveedor oficial de la Santa Sede, para la que ha hecho muchos trabajos, y ha servido y conocido a tres papas: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

Dos nacimientos de tamaño real forman parte de las piezas que ha elaborado para el Vaticano. Uno está en el Palacio Apostólico y otro, en San Juan de Letrán.

Actualmente realiza un tercer nacimiento de tamaño real que le fue solicitado por el papa Francisco y se instalará en la Basílica de San Pedro en diciembre.

Los tallados y acabados que Agustín Parra hace en su taller de Zapopan se transforman en piezas únicas que llevan un “toque celestial”.

Yucatán recibirá un par de piezas talladas por el artista, pues fieles de la iglesia de Nuestra Señora del Líbano le encargaron una imagen de Cristo en la cruz y otra de San Chárbel, como parte del remozamiento integral al que se somete a la iglesia.

Las dos obras ya se encuentran en suelo yucateco; incluso, la de Cristo ya fue instalada en el altar.

Se trata de una cruz de madera tallada de cuatro metros sobre la cual está la imagen del Salvador, tallada a detalle, de 3.80 metros.

La escultura en madera de cedro será dada a conocer una vez que terminen los trabajos en el templo, como lo será igualmente la de San Chárbel, de 1.38 metros.

Parra viajó a Mérida para entregar las piezas y supervisar la instalación del Cristo, que tuvo daño en un dedo de la mano, que el artista procedió a subsanar.

En plática con el Diario, el artista relata el trabajo que ha hecho a lo largo de 54 años como escultor, pintor, dibujante, retablista y ebanista.

Su padre era pintor, escultor y retablista y falleció cuando él tenía 7 años. Recuerda cómo las obras de su padre fueron desapareciendo de casa al ser vendidas y pensó que algún día haría un trabajo como ése.

Su interés por el arte era tal que a los 10 años se enfocó en su aprendizaje de manera autodidacta. Acudía a los talleres de amigos de su papá para ayudarles a limpiar y, aunque no le daban lecciones propiamente, él de solo verlos aprendió muchas cosas.

A su corta edad hacía dibujos religiosos que le compraban las imprentas para tarjetas navideñas.

Paulatinamente su obra comenzó a ser reconocida y un día un representante de la Nunciatura Apostólica visitó la tienda que Parra tenía en Ciudad de México. Era el año de 1998. Él no se encontraba en ese momento en el negocio, pero después fueron a verlo a Guadalajara y lo nombraron proveedor oficial del Vaticano.

En 1999, para la cuarta visita a México de Juan Pablo II, Parra tuvo a su cargo la decoración del altar instalado en el Estadio Azteca para un encuentro con jóvenes. Elaboró tanto la silla que usó el Papa como las de cardenales, acólitos y el presidente Ernesto Zedillo, quien sostuvo una reunión con el pontífice.

En la quinta y última visita de Juan Pablo II al país se le pidió hacerse cargo del mobiliario que se usaría en la Basílica de Guadalupe y para el encuentro con el presidente Vicente Fox.

Lo mismo ocurrió en 2012 con la visita de Benedicto XVI, con quien había tenido contacto en 2008, cuando le encargó el primer nacimiento que hizo para el Vaticano y que se encuentra en el Palacio Apostólico.

El segundo belén solicitado por la Santa Sede se instaló en la Basílica de San Juan de Letrán.

El tercero, en proceso de elaboración, estará integrado por 15 piezas talladas y deberá estar listo antes de diciembre, mes en que deberá colocarse en la Basílica de San Pedro.

Agustín Parra externa que está nervioso por tan importante encargo, pero aclara que es un “estrés bonito”, porque está haciendo lo que le gusta y estará en un lugar muy especial para la Iglesia católica y los fieles.

Tiempo invertido

Cuenta que tarda alrededor de cuatro meses en elaborar una escultura tallada, como las que integrarán el citado nacimiento, ya que será de tamaño real. El mismo tiempo necesitó para elaborar el Cristo en la cruz de Nuestra Señora del Líbano.

El trabajo no solo se trata de tallar a detalle, sino también de pintar la pieza y darle los acabados.

El artista emplea técnicas de siglos atrás, ya que su trabajo rescata el arte barroco y el novohispano. Hace uso de vejiga de carnero o borrego, piedras de ágata, baño María con cola de conejo, bol de Armenia y blanco de España, entre otros.

La técnica y los materiales hacen posible el resultado que obtiene en cada pieza, con singularidad de colores y un brillo único.

Agustín Parra es el responsable del retablo de la Catedral de San Antonio, Texas, que cuenta con un San José de 14 metros de altura. Tiene igualmente trabajos en Corea del Sur y Costa Rica.

Parra dice que cuando está inmerso en la talla de una escultura se pierde en ella, el sentimiento le embarga, y esto ocurre más cuando se trata de Cristo en la cruz, pues como creyente al pintar sangre recuerda el sacrificio del Salvador.

Al pintar el rostro de imágenes marianas, especialmente la Virgen de Guadalupe, siente como si los rasgos se dibujaran solos.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Agustín Parra Perfil

Es pintor, escultor, retablista, dibujante y ebanista, con taller en Zapopan.

Para casonas

Realiza asimismo retablos y mobiliario para casonas, como las del Paseo de Montejo, y haciendas, que le suelen solicitar objetos de estilo francés.

Equipo

Tiene una tienda en el corredor turístico de Tlaquepaque, Jalisco. Según comparte, llegó a emplear a 250 personas; pero ante el estrés de trabajar con un equipo tan numeroso prefirió quedarse solamente con 28.

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