Mis queridos y fieles lectores, me da mucho gusto que nos encontremos nuevamente aquí. Les quiero compartir que este primero de septiembre cumpliré 10 años de escribir en el Diario de Yucatán, esta prestigiosa institución periodística que ha retratado la historia de Yucatán y su gente.
Poniéndolo en contexto: son 520 artículos ininterrumpidos a lo largo de esta década, en la que el crecimiento de la industria vitivinícola se triplicó, pues pasó de 40 a 280 bodegas y viñedos.
El público puede degustar vinos de diferentes variedades y de todas las regiones vinícolas de México, cuyos habitantes pasamos de beber 0.650 ml de vino per cápita anual a 1.2 litros.
Les agradezco amables lectores que continúen sugiriéndome temas para abordar en esta columna. Les estoy totalmente agradecido por acompañarme en estos primeros diez años y que sean muchos, pero muchos más.
En esta ocasión, para recordar los inicios de esta columna, retomaré algunos fragmentados del primer artículo publicado.
“Aquí comienza una historia para contarles todo acerca de los vinos y la experiencia que tengo sobre este tema”.
Este producto, continué, “nace en el campo, de la mano del hombre y llega al corazón de todos los hombres, y de las mujeres claro, que tienen un papel preponderante a lo largo de la historia de los vinos”.
Hablé que en el país, el consumo del vino iba a la alza “debido al talento de los trabajadores profesionales y con el esfuerzo de los que trabajamos en esto, ya sea en restaurantes o tiendas especializadas en vino, todos hacemos la diferencia.
“Saber tomar es la clave y lo iremos desarrollando a lo largo de estas columnas, donde encontrarán información, consejos, curiosidades, novedades, tendencias y todo lo relacionado al mundo del vino”, avancé.
“Muchos se preguntarán por qué tomar vino en Yucatán, cuando el clima es ideal para cerveza o algún otro tipo de destilado, la respuesta es más simple de lo que se imaginan: el vino es salud, los minerales y las vitaminas que aportan los vinos tintos hacen que tengas una mejor salud mental (y emocional). El vino ensalza sabores, reafirma gustos y crea lazos; eso sí, tomar con medida es lo ideal, se recomienda una copa para mujeres (15 gramos) y dos para los hombres (30 gramos)”.
Les compartí cómo medir la resistencia al alcohol de cada uno dándoles una fórmula sencilla: se multiplican los grados de la bebida por la densidad del alcohol (0.8); por ejemplo si una persona consume 100 cc de vino tinto (dos copas) de 13 grados de alcohol, la cantidad de alcohol que entra en su cuerpo es: 100 x 13x 0.8 /100, lo que nos da 10.4 gramos, y casi estamos cubriendo la cuota de alcohol permitida”.
Nos vemos la siguiente semana, y a brindar por muchos años más.
*Sommelier.

Felicidades Sr Jose C Palacios por su impetu de dar a conocer las bondades del consumo del Vino y sus consejos de Sommelier, deceamos mas exitos.
Miguel Alcocer Anguas