Hola a todos, comenzamos el mes de las celebraciones a la patria, de las comidas bien mexicanas, rescatando ese acervo cultural intangible que es la gastronomía, en la que se funden aromas y sabores de todas partes de la República Mexicana.

Qué gusto me da dar la vuelta, como se dice por estas zonas, y salir a caminar por las principales calles del centro de la capital del Estado, ver en el zócalo principal los puestos que venden las banderitas y todos los adornos para preparar un aniversario más del grito de Independencia, cuando en 1810 en Dolores Hidalgo, Guanajuato, el cura Miguel Hidalgo y Costilla dejó acuñada para siempre la expresión: “¡Muera el mal gobierno!” (nada alejado de la realidad de 2024), pero ése es otro tema.

Aquí voy a hablar de los vinos que se elaboran en México y engalanan las mesas en estas fechas, porque no solo de tequila vive el hombre, también sabe celebrar con una copa de vino.

¿Qué tal si repasamos eso que está en boca de todos y le llaman armonización o maridaje? El maridaje o la combinación de un líquido y un alimento es clave a la hora de una buena degustación y en la cata de vinos de la semana pasada un comensal me dijo que tenía sentido un artículo que había leído sobre chiles en nogada y vinos tintos.

Hice una lista de variedades de uva que se elaboran en México y su maridaje con diferentes comidas: uvas de tipo blancas como chenin blanc y colombard complementan muy bien ceviches, tanto de pescado como de camarón; chilaquiles verdes y chilaquiles al horno. Uvas tintas como tempranillo van bien con enfrijoladas, puchero de tres carnes, puerco entomatado, ensalada de coditos, calamares en su tinta y bistec encebollado.

El pinot noir, un tinto suave, se lleva muy bien con lomo de cerdo con ciruelas, salbutes de pavo y panuchos; el nebbiolo, con tinga de pollo, chiles rellenos y quesadillas; merlot, con pescado a la veracruzana, pescado macún, pastas con chiles poblanos y calabacitas a la mexicana; cabernet sauvignon, con pambazos, barbacoa, cochinita pibil, frijol con puerco, filete a la tampiqueña, milanesas de ternera, mole poblano, venado asado, albóndigas de res y romeritos; barbera va muy bien con cabrito, filete a la tampiqueña y arrachera, y cabernet franc, con machaca.

El syrah, con lomo de cerdo con ciruelas, y el malbec, con enchiladas de pipián, machaca, panuchos y cortes con algo de grasa.

Para estas fiestas patrias, lo ideal es que disfrute de una buena mesa con esos aromas típicos de septiembre a piloncillo, romeritos, cochinita pibil, tacos de canasta y, por supuesto, los tradicionales chiles en nogada, que son una delicia, acompañados tanto con vino espumoso y blanco como un sauvignon blanc. Y como en toda fiesta no debe de faltar el ponche, intente poner una botella de vino tinto con un poco de jarabe natural, algo de frutas picadas y un toque de tequila. Todos daremos un buen grito pero de felicidad por tener las tradiciones siempre vivas en cada uno de nosotros.

¡Viva el mes patrio! ¡Viva el vino! ¡Y viva la patria! Hasta la próxima semana.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán