Hola, qué tal, amables lectores que viernes a viernes abren el periódico y disfrutan de la sección de vinos. El tema de hoy es otra de las recurrentes preguntas que llegan a mi correo maestrodevinos@hotmail.com.

Esta vez me consultan si los vinos de corcho sintético son mejores que los de corcho normal y también preguntan por las botellas que traen taparrosca, que normalmente la gente ve como algo de mala calidad. Vamos a desglosar esto rápidamente.

¿De dónde se sacan los corchos?

Los corchos naturales datan de la época del imperio romano, pero no es sino en el siglo XVII que cobran auge. Son extraídos de un árbol que crece mayormente en España, llamado árbol silbador o alcornoque mediterráneo (Quercus suber), solo se extrae la corteza y no hay que talarlo. Es una corteza porosa y por esos microporos sigue fluyendo el oxígeno a las botellas. Se recomienda que el corcho esté en contacto con el vino, colocando la botella acostada, así evitamos el contacto del oxígeno con el líquido.

Si el corcho es natural, estará impregnado si el vino estuvo sometido a un largo proceso de envejecimiento, ya sea un tinto de reserva o gran reserva español. Además, nos dará información del estado en que se encuentra el vino: al sufrir el vino alguna alteración, ya sea por calor o exposición a la luz o humedad u otros factores, nuestro corcho nos dará el diagnóstico.

Hace muchos años llegaban a nuestro país unos vinos en muy mal estado que tenían taparrosca, de ahí esa fobia a ese tipo de vinos y que quedó como estigma.

Algunos tipos de tapones sintéticos tienen ventajas con respecto a los corchos naturales, primero es que a la hora de abrirlos no se rompen, no sueltan partículas, no se desmenuzan, y preservan y aíslan perfectamente al vino del contacto del oxígeno; no contienen defectos que podrían echar a perder el vino, como el tricloroanisol, responsable de ese gusto a corcho y a coliflor que adquieren algunos vinos.

El 30% de los vinos en el mundo ya viene con este tapón sintético y la tendencia es a la alza, ya que solo los vinos de alta calidad usan corchos naturales y, a mi buen entender, un vino joven no requiere un corcho natural, ya que su vida es efímera, comparado con un Grand Cru francés o un gran reserva español, que sí necesitan tener un corcho natural para que puedan tener proceso de envejecimiento.

Países como Australia y Nueva Zelanda tienen un 93% de vinos con taparrosca, ya que sus vinos son muy jóvenes y fáciles de beber; solo un 7% de sus vinos se consideran reservas.

¡Nos escribimos la próxima semana! ¡Salud y a destapar vinos!

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