En Yucatán tenemos un índice de depresión y de ansiedad muy alto, advirtió el presbítero Armando Obregón Patrón, director espiritual en el Seminario Conciliar de Yucatán.
La situación se replica en todo el país, especialmente en Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Chihuahua y Veracruz.
El sacerdote habló de este tema en la conferencia “Ansiedad y depresión en la sociedad”, durante la segunda jornada, ayer, del Congreso de Renovación Carismática de la parroquia de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe Santuario Arquidiocesano del Divino Niño Jesús.
A nivel nacional, Yucatán está en el puesto número 21 de casos de depresión y ansiedad. A esto se suma que el Estado “desde hace varios años está entre los primeros lugares de suicidio, especialmente entre la etapa de adolescencia y juventud”.
Explicó que hablar de depresión y ansiedad es “completamente distinto a hablar de una situación de suicidio; muchas veces se relacionan, pero no siempre”.
Es así que el tema de la salud mental toma mayor relevancia. “Tenemos que atender y tomar en cuenta que todos podemos hacer algo” porque “la salud mental no solamente es de mi persona, la salud mental es social, es de todos, porque cada uno debe de estar saludable mentalmente”.
“Yo me debo de ocupar no solo de mi salud mental sino por la salud mental de mi hermano porque yo entro en relación con él y si él puede vivir armoniosamente en sus relaciones y dimensiones es porque está en una comunidad, tiene una dimensión social”, aseguró.
Todos son responsables y corresponsales de la salud mental de cada persona, no solo la propia, sino también de la familia, el trabajo, la comunidad de la Iglesia, el apostolado, insistió.
Al abundar en el tema, el presbítero Obregón explicó que la salud mental abarca las dimensiones física, sociocultural y espiritual.
“En temas de depresión y ansiedad es verdaderamente alarmante cuando se ven las estadísticas, tenemos un índice de depresión y de ansiedad muy alto en nuestro Estado”, lamentó.
Consideró que al hablar de salud “estamos hablamos también de alguna manera de salvación, porque la palabra salud viene de la misma raíz de la palabra salvación y el que tengan la misma raíz estas palabras para nosotros, hombres y mujeres de fe, ha de hablarnos de que ambas son importantes”.
La base de la personalidad es la dimensión física, sociocultural y espiritual y éstas pueden ser afectadas por diferentes motivos, “algo que afecte una dimensión va repercutir en las otras”, dijo el ponente.
El Congreso de Renovación Carismática concluirá hoy domingo.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA
