GIJÓN, España (EFE).— La poeta, prosista, ensayista y periodista rumana Ana Blandiana, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2024, afirmó ayer en esta ciudad que la inteligencia artificial “permitirá construir robots más eficaces que los seres humanos y crear versos, pero nunca entenderá el misterio de la poesía”.
Otilia Valeria Coman o Ana Blandiana, como se hace llamar desde que en 1978 le fuese prohibido usar el nombre de su padre, un sacerdote ortodoxo declarado enemigo del régimen comunista de Nicolae Ceausescu, participó en un encuentro con clubes de lectura, celebrado en el Teatro Jovellanos.
La escritora dijo que su acercamiento a la naturaleza, que está presente en algunas de sus obras, lo asumió “con la edad”, al comprender que “la única forma” que tiene la humanidad de “defenderse” del avance tecnológico es “cultivar todo aquello a lo que la tecnología no puede llegar a entender, como la nostalgia y la poesía”.
Blandiana (Timisoara, 1942), una de las figuras más relevantes e internacionales del panorama literario rumano, manifestó que hay una estrecha relación entre la poesía y la mística religiosa, porque “los grandes poetas de cualquier religión tienen una tendencia al misterio”.
“Hay un elemento común de naturaleza psicológica entre la intensidad de la poesía y la intensidad de la fe y ambas dependen del alma”, destacó la autora.
Aunque confesó que no es “especialmente creyente”, sí se declaró convencida de que el hecho de no sentirse sola “es una prueba de la existencia de Dios”.
La autora reveló un episodio de su vida que nunca dijo a nadie, y es que cuando era una adolescente de 15 años y empezaba a escribir había decidido suicidarse si al llegar a los 30 no era una buena escritora.
“Afortunadamente, cuando cumplí los 30 ya era bastante conocida y entonces lo del suicidio quedó olvidado”, añadió.
Galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2024 por ser “una creadora radicalmente singular” y “firmar una poesía indómita” que refleja una “capacidad extraordinaria de resistencia frente a la censura”, apuntó que “la dificultad y el infortunio” que padeció durante el régimen comunista la ha convertido en una persona “más eficaz” que ha “ganado a través del sufrimiento”.
“Lo que he vivido me ha formado y me ha hecho ser lo que soy y sin duda ha contribuido a mi forma de escribir”.
Blandiana, cuya obra de más de una treintena de libros de poesía, novelas y ensayos ha sido traducida a más de 25 idiomas, ha recordado que comenzó a escribir prosa a principios de los años 80 del siglo pasado porque este género el permitía “sentirse más libre para describir el mundo”.
“En ese momento de la política de Rumanía, sentí que tenía que decir algo más de la realidad que no podía decir con la poesía y comencé a escribir en prosa, aunque lo hice con cierto sentimiento de culpa por dejar de lado los poemas y aforismos”, ha destacado.
De un vistazo
Revolución
Ana Blandiana recordó que en 1989 en Rumania “hubo una revolución sin cambio, porque los que ostentaban el poder antes lo siguieron manteniendo a excepción de la familia Ceausescu”, aunque la entrada de su país en la Comunidad Europea ha posibilitado un cierto grado de progreso.
Miedo
En los años en que vivió censurada, “yo tenía miedo de ellos, pero ellos también tenían miedo de mí”.
