MÉRIDA, Yucatán.— Este domingo, integrantes de la Orden Franciscana Seglar llegaron puntualmente a su cita al santuario guadalupano de la Iglesia de San Cristóbal, unidos por el amor a la Virgen de Guadalupe que ha trascendido por varias generaciones.
Los seglares franciscanos caminaron por la calle 50 en procesión, ataviados con camisas blancas y portando el símbolo característico de su organización en pecho y espalda, así como el atado de tres nudos en algunos de los casos.
La Orden Franciscana Seglar realizó su tradicional peregrinación al templo de San Cristóbal, reafirmando su compromiso espiritual y su devoción a la Virgen de Guadalupe.
Este encuentro, que se lleva a cabo cada año en la víspera de la festividad guadalupana, y ha cobrado un significado especial tras los desafíos impuestos durante los años como la pandemia, que no evitó que se realizara con los protocolos establecidos.
Luis Francisco Mut Chan, hermano ministro regional de la Orden, compartió su agradecimiento a la Virgen por los cuidados recibidos bajo su manto.
La peregrinación, que lleva varias décadas realizándose, es un testimonio del espíritu inquebrantable de la comunidad franciscana, que no ha faltado a su cita anual a pesar de las adversidades.
Con 800 años de historia a sus espaldas, la Orden Franciscana Seglar, también conocida como la Tercera Orden, tiene una presencia significativa en Yucatán desde hace un siglo.
Su historia en la región se remonta a Xanabá, donde comenzó su labor apostólica, y ha crecido hasta establecerse en diversas parroquias de Mérida, como San Juan, Santa María Goretti y la Ermita.
El vínculo de la comunidad con el templo de San Cristóbal es profundo. Este lugar, conocido como un espacio de encuentro y espiritualidad, ha acogido a generaciones de franciscanos seglares que buscan vivir los valores de San Francisco de Asís en su vida cotidiana.
Antes de la pandemia, la peregrinación contaba con la participación de representantes de los estados vecinos, como Campeche, Quintana Roo y Tabasco, creando una celebración regional que une a los creyentes en torno a la figura de la Virgen de Guadalupe.
Este año, se reunieron miembros de dos grupos locales: La fraternidad de San Juan XXIII conformada por Luis Mut, ElizabethCauich, José Garma, Manuel Aldaz, Vivían Mayeta. Así como de la fraternidad San Juan Bautista; Rosa Colli, Isabel Carvajal y Dalia Paredes, quienes acudieron a reafirmar su fe.
En la Iglesia, el padre José Gilberto Pérez Ceh, ya les esperaba para bendecir su entrada, orando por ellos, sus familias, sus trabajos, y porque sigan enalteciendo el amor con su fe en la madre María de Guadalupe.
Luego se dio paso a la misa de 12 para agradecer al Señor y a la virgen por la salud de los miembros de la orden quienes entregando sus ofrendas y compartieron un gran momento de oración al que se unieron algunos de los asistentes a esta casa de Dios.
En su homilía el padre Pérez Ceh compartió la visión del amor verdadero y gratuito que Dios nos ha regalado y que sus mandamientos más importantes se basan en el amor desinteresado que se debe profesar al padre y a los hermanos. Hizo hincapié en que se trata de un solo amor y quien ama a Dios pero no a su prójimo, vive en una mentira.
Al finalizar la celebración eucarística se compartió entre los avisos parroquiales que el próximo domingo 10 de noviembre habrá fiesta durante todo el día. Desde temprano habrá venta de alimentos y por la tarde se llevará a cabo la bajada de la virgen y su tradicional procesión luego de la misa de 12 a la que se invitó a toda la comunidad para compartir el amor guadalupano.
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