En una puntual cita, los feligreses se congregaban llenos de devoción, en la Parroquia de Cristo Rey, también conocida como Santuario del Divino Niño, en el fraccionamiento Fidel Velázquez, en la colonia Pacabtún. Al mediodía de ayer, la comunidad de esta zona de la ciudad vivió una fiesta religiosa cargada de emoción y fe, para dar cierre a la celebración en honor a su patrono, Cristo Rey.
La iglesia, decorada con papeles de colores y muchas flores en el altar, que competían con el aroma de incienso impregnando el aire, mismo que inflamó el espíritu de unión.
Fue el coro de la iglesia el que abrió la celebración eucarística, para dar paso a los oficiantes y servidores.
Tras las lecturas, el santo evangelio fue leído por Jesús Feliciano Tec Canché, vicario, y posteriormente el párroco Emir Efraín Pérez Cabrera ofreció su homilía en la que invitó a los fieles a reflexionar sobre la centralidad de Cristo como soberano del universo y su papel en nuestras vidas personales y comunitarias.
La celebración, que marca el final del año litúrgico, resume el recorrido de la vida de Jesús: desde su nacimiento, bautismo y ministerio, hasta su Pasión, Muerte y Resurrección.
El sacerdote subrayó la importancia de reconocer a Cristo como Rey, no solo en el ámbito espiritual, sino también en las decisiones cotidianas. “Aunque pareciera que el mal triunfa en este mundo, Cristo tiene la última palabra. Su reino no es de este mundo, pero ya está entre nosotros”, destacó, enfatizando la responsabilidad de los creyentes en construir este reino desde sus actos y valores.
Él volverá
La homilía abordó también la segunda venida de Cristo, un momento en el que, según las Escrituras, todos lo reconocerán como el hijo de Dios, incluso aquellos que lo rechazan.
Este recordatorio, señaló el sacerdote, no es motivo de temor, sino de esperanza: “Cristo es el rey de la creación y no hay nada por encima de él. Su reino inicia aquí, pero tendrá plenitud en la vida eterna”.
El mensaje central fue un llamado a permitir que Cristo reine en el corazón de cada uno, transformando la vida personal, familiar y social.
“Darle a Dios su lugar en nuestra existencia puede cambiarlo todo. Sin embargo, este es un camino de conversión que empieza con nuestras luchas internas: dejar vicios, corregir actitudes y vivir en el amor verdadero”.
El sacerdote concluyó instando a los presentes a vivir en coherencia con los valores del Evangelio: sinceridad, honestidad, confianza y ayuda al prójimo.
“Fuimos creados para vivir en el amor, no como una emoción pasajera, sino como una conducta que transforma nuestra vida y la de quienes nos rodean. Al hacerlo, permitimos que Cristo reine plenamente en nuestras vidas”, remarcó el párroco.
El momento más emotivo fue la consagración, cuando toda la comunidad, con las manos levantadas, recibió la bendición de la Eucaristía. Además, al finalizar se presentó al Santísimo en un recorrido por todos los rincones del atrio de la iglesia, lo que se sentía como una gran familia unida por la fe, que celebraba el amor de Cristo en su máxima expresión.
El cierre de la misa fue un canto alegre por todas las voces que alababan en el templo, y unidos en oración, agradecían por los momentos vividos durante la Fiesta Patronal 2024, que este año había reunido a miles de personas en torno a la devoción a Cristo Rey.— Darinka Ruiz Morimoto
Gozo y devoción Fieles celebran a Cristo Rey
Fue el cierre de los festejos patronales 2024 en la Parroquia de Cristo Rey.
Unidos en una sola devoción
Fue un festejo que no solo celebró la fe, sino también la identidad de una comunidad que se reconoce en cada gesto de amor y solidaridad
Cantan a una sola voz
La fiesta patronal de 2024 había llegado a su fin, pero en el corazón de todos los presentes, Cristo Rey continuaba siendo su luz, su guía y su fuerza. Se escuchaba con fervor repetir la estrofa “que viva mi Cristo, que viva mi rey, que impere doquiera triunfante su ley” mientras el padre al micrófono despedía: “Viva Cristo rey y bendiga las intenciones de todos los peregrinos que llegan a este santuario”
