Fiel al Señor por la vocación que le concedió y contento por lo vivido y logrado a lo largo de estos años es como celebró ayer el presbítero Roger Castilla Segura sus 32 años de sacerdocio junto a la comunidad de la parroquia de San José de la Montaña.
Fue el 3 de junio de 1992, fiesta de San Francisco Javier, patrono de las misiones, cuando el sacerdote fue ordenado en la S.I. Catedral de Mérida por el arzobispo monseñor Manuel Castro Ruiz.
En esa ocasión también fueron ordenados Jorge Laviada Molina (q.e.p.d.), César Segovia Hoil y Wílliam Puga Cobá, quien dejó el sacerdocio hace unos años.
El padre Roger Castilla señala que la ordenación es para ser fieles al Señor, tal como él lo ha sido a lo largo de estos 32 años. “Doy gracias a Dios por la gente que he conocido, a todos los que han sido un peldaño de ayuda y oración para mí”.
Durante estas más de tres décadas como sacerdote ha vivido momentos buenos y otros difíciles, “cuestiones que hay que solucionar con la luz del Espíritu Santo para tomar una buena decisión”.
Pero es su fe la que le ha ayudado a seguir en el camino del sacerdocio y superar las adversidades.
En su Motul querido
El domingo pasado tuvo una misa de acción de gracias en Acanceh para celebrar estos 32 años al servicio de Cristo, pues, aunque nació en Mérida, pasó su infancia y adolescencia en ese municipio y fue en la parroquia de esa población de donde salió siendo monaguillo para ingresar al Seminario el 1 de septiembre de 1981.
Ayer también celebró una misa en su iglesia parroquial sede.
Realizó su Ministerio de Lectorado en el curso 1990-1991 colaborando en la parroquia de los Tres Reyes de Tizimín, en lo que fue una experiencia que, como en cada lugar, marcó su vida. Su último año de estudios 1991-1992 lo hizo en la parroquia de Tekax.
A lo largo de estos años se ha mantenido fiel al mandato de Dios, incluso cuando no entiende sus motivos, pero con la seguridad de que lo entenderá después.
Servicios
El padre inició su ministerio como vicario en la parroquia de María Madre de la Iglesia, en la colonia Carranza, y luego fue vicario en María Inmaculada, del Campestre.
Su primer encargo como párroco fue en 1997 en San José Obrero, en la colonia San José Tecoh.
También ha estado a cargo de la parroquia de San Francisco de Asís, de la Ascensión del Señor (donde terminó la construcción de los espacios de la iglesia) y en Santa Rosa de Lima, como parte de la cual también debía visitar varias comisarías. Retornó un año, ya como párroco, a María Madre de la Iglesia y luego estuvo seis años en la parroquia de Corpus Christi, en la colonia Bojórquez.
Fue el 18 de agosto de 2021 cuando se le asignó la sede parroquial de San José de la Montaña, donde se encuentra hasta ahora.
A su llegada a dicha parroquia se encargó de la reparación del templo, que presentaba numerosas grietas en el techo, el cual también fue impermeabilizado.
Se arreglaron los salones, en los que se habían acumulado cosas inservibles, y se repararon los baños.
Esos arreglos fueron bendecidos hace un par de años por el arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega.
Nuevos arreglos
Inquieto de espíritu y siempre buscando dar lo mejor a la comunidad en la que se encuentra, realizó la reparación de todo el sistema eléctrico de la iglesia, ya que representaba un peligro al tener cables pelados y empates, además de una amenaza de cortocircuito.
Cinco electricistas intentaron hacer el trabajo, pero no pudieron, y fue el sexto, Gaspar Medina Dzib, quien, con notable paciencia ante la maraña de cables que había, fue el que logró ir reparando el sistema.
Ahora ya hay luces en los lugares donde se requieren, las lámparas ya encienden y los vitrales tienen iluminación. Estos trabajos, en los que hasta el momento se han invertido unos 80,000 pesos, fueron bendecidos ayer por el padre Roger, como un hecho simbólico en su 32o. aniversario sacerdotal y como regalo para la comunidad.
Numerosas personas acompañaron al sacerdote en la misa por la celebración de su aniversario, incluso de otras comunidades donde ha estado, como la comisaría de Yaxnic.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
