El historiador Ángel Gutiérrez Romero, el padre Juan Pablo Moo Garrido y María Teresa Mézquita Méndez, quien recibe un reconocimiento
El historiador Ángel Gutiérrez Romero, el padre Juan Pablo Moo Garrido y María Teresa Mézquita Méndez, quien recibe un reconocimiento

En el marco del cierre del Año Jubilar Eulaliense y en la fecha exacta en que se conmemora la muerte de la Santa Mártir Eulalia de Mérida, España, se llevó al cabo en la Sala Capitular de la Catedral de Mérida la ponencia “Eulalia: Retrato de una niña elocuente”, a cargo de la maestra María Teresa Mézquita Méndez.

Durante su intervención, ayer por la tarde, Mézquita Méndez destacó la relevancia histórica y simbólica de la figura de Eulalia. En este sentido, recordó la imagen de la mártir que se encuentra tallada en madera en la Catedral local, con lo que se establece una conexión espiritual y cultural con su ciudad natal en España.

La ponencia abordó también los terribles martirios a los que fue sometida en el siglo IV, durante las persecuciones contra los cristianos. Con solo 13 años de edad, Eulalia enfrentó torturas y sacrificios como expresión de su fe inquebrantable.

María Teresa Mézquita indicó que el nombre Eulalia tiene raíces latinas que significan “bien hablada” y “propicia”, conceptos que reflejan su naturaleza elocuente y su determinación desde la infancia para mantenerse firme en su fe y espiritualidad.

La niña fue torturada ante la negativa de renunciar a la fe cristiana, fue condenada por el emperador Diocleciano a trece martirios, tantos como años tenía. Según la tradición, como primer tormento fue encarcelada en una prisión oscura, para posteriormente ser azotada. Y su piel fue desgarrada entre muchos dolores más.

El análisis profundizó en cómo la figura de Eulalia ha trascendido las fronteras de su tiempo y lugar, convirtiéndose en un símbolo de devoción y resistencia.

María Teresa Mézquita reflexionó también sobre los elementos históricos que rodean su figura, incluyendo el contexto de la ciudad de Mérida, donde nació, y las tradiciones que surgieron en torno a su sacrificio.

La ponencia fue asimismo un momento para explorar las diversas representaciones artísticas que se han encontrado en investigaciones exhaustivas, en las que sobresalen pinturas, esculturas e imágenes en libros.

Incluso encontró que hasta la actualidad, se siguen realizando obras en su honor, como el recién nombrado “Eulalia, el musical”. Se estrenó en Mérida, España el 8 de diciembre, en la Alcazaba Árabe “Eulalia, la bienhablada”, a cargo de la Banda de Música de Mérida, la Joven Orquesta Ciudad de Mérida y el Coro Caesar, bajo la dirección de Sergio Pérez y Pilar Vizcaíno.

Previamente a la ponencia de Mézquita Méndez, el historiador y servidor de la Arquidiócesis de Yucatán Ángel Gutiérrez Romero, ofreció una charla introductoria bajo el título “Breve historia de la imagen de Santa Eulalia en la Catedral de Mérida”, con el apoyo y guía del padre Juan Pablo Moo Garrido.

En su exposición, Gutiérrez Romero ofreció un preámbulo que contextualizó la presencia de la imagen de la mártir en la Catedral y expuso el origen de su culto y su importancia simbólica para la región.

El historiador remarcó cómo la iniciativa de rescatar y destacar esta historia tiene raíces en la propia Catedral y en el vínculo histórico que la ciudad ha mantenido con la figura de Santa Eulalia. Durante su charla, Gutiérrez Romero recordó cómo en el siglo XVII la Catedral albergaba devociones particulares, como la de San Onofre, cuyas tradiciones formaron parte de la historia de la Iglesia en la región y establecen un precedente para entender la cultura religiosa en Mérida.

De acuerdo con el investigador, la imagen de Santa Eulalia llegó a la Catedral de Mérida en 1949, gracias al presbítero César Lozano, quien consideró este gesto como un significativo acto de devoción y memoria. Ángel Gutiérrez destacó que la llegada de esta imagen fue un momento clave en la historia local, pues simbolizaba no solo la conexión espiritual con España sino también el reconocimiento de los vínculos históricos y religiosos compartidos entre ambas ciudades.

Gutiérrez Romero enfatizó cómo estos lazos son un recordatorio de las raíces compartidas, de la memoria histórica y de la importancia de mantener vivos estos elementos en el contexto de las celebraciones religiosas actuales.

Al cierre del evento, el historiador agradeció a Mézquita Méndez su colaboración y le hizo entrega, a nombre de la Arquidiócesis, de un reconocimiento, respaldado por el padre Moo.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

Año Jubilar Eulaliense Más detalles

Yucatán se unió al Año Jubilar Eulaliense, que cerró ayer con dos interesantes charlas.

Traslado y restauración

Al referirse a los detalles históricos, Ángel Gutiérrez Romero señaló que la imagen de la santa en la Catedral local fue trasladada desde España a Veracruz y posteriormente a la capital yucateca, donde fue restaurada por el maestro Francisco Mena.

No tuvo gran influencia

Se hizo hincapié en que, aunque su llegada fue celebrada en su momento, la devoción a Santa Eulalia no echó raíces profundas en la región y se mantuvo, en cierto sentido, como un símbolo de la historia compartida más que una práctica de culto continuo.

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