Presbítero Juan Pablo Moo Garrido, monseñor Mario Medina Balam y el diácono Fernando Bermejo Salmerón, en la misa de ayer en Catedral
Presbítero Juan Pablo Moo Garrido, monseñor Mario Medina Balam y el diácono Fernando Bermejo Salmerón, en la misa de ayer en Catedral

La Arquidiócesis de Yucatán se unió ayer a la celebración de Santa Eulalia, mártir de España, y el cierre del Año Jubilar Eulaliense con una celebración eucarística en honor de la santa, en la que se recordó su martirio pero sobre todo su fe en Cristo.

Monseñor Mario Medina Balam, obispo auxiliar de Yucatán, presidió la misa, que se realizó por la mañana en la S.I. Catedral.

Al comienzo del rito, el presbítero Juan Pablo Moo Garrido, rector de la Catedral, hizo uso de la palabra para hablar de la conmemoración a Santa Eulalia.

Contó que la santa es una de las más famosas de España y que cuando ella rondaba por los doce años de edad se emitió un decreto del emperador Diocleciano que prohibía a los cristianos dar culto a Jesucristo, además de que ordenaba que veneraran a los dioses del imperio.

“La niña sintió un gran disgusto por estas leyes y se propuso protestar ante los magistrados imperiales de la ciudad”, añadió.

Según cuenta la tradición, el 10 de diciembre del año 304 Eulalia se presentó osadamente ante el gobernador Daciano y protestó, declarando que esas leyes que mandaban adorar ídolos y prohibían a Dios eran injustas y no podían ser obedecidas por los cristianos.

Daciano habría intentado al principio ofrecerle a la niña regalos y promesas de ayuda para que cambiara de opinión, pero al ver que permanecía firme en sus creencias cristianas cambió de táctica y decidió asustarla mostrándole todos los instrumentos de tortura con los que le podía hacer padecer horriblemente si no obedecía la ley del emperador. Sin embargo, la menor no se dejó amedrentar. “De todos estos sufrimientos te vas a librar si le ofreces este pan a los dioses, y les quemas este poquito de incienso en los altares de ellos”. La joven lanzó lejos el pan, echó por el suelo el incienso, y le dijo valientemente: “Al solo Dios del Cielo adoro; a Él únicamente le ofreceré sacrificios y le quemaré incienso, y a nadie más”.

Entonces, el magistrado mandó que la destrozaran el cuerpo golpeándolo con varillas de hierro y que sobre sus heridas pusieran antorchas encendidas.

“Dice el poeta Prudencio que, al morir la santa, la gente vio una blanquísima paloma que volaba hacia el cielo, y que los verdugos salieron huyendo, llenos de pavor y de remordimiento por haber matado a una criatura inocente. Después, la nieve cubrió el cadáver y el suelo de los alrededores, hasta que varios días después llegaron unos cristianos y dieron sepultura al cuerpo de la joven mártir”.

En el lugar de su sepultura se levantó un templo.

Luego de la intervención del rector de la Catedral, la misa de la mañana continuó de manera normal, y en la homilía monseñor Mario Medina Balam reflexionó sobre la solemnidad.

Recordó que ayer fue la clausura del Año Jubilar Eulaliense, que se inició el 11 de diciembre de 2023 en la Basílica de Santa Eulalia de Mérida, en Badajoz, España, cuna del cristianismo.

“Nos unimos a la alegría de monseñor José Rodríguez Carballo, arzobispo de Mérida, Badajoz, y del alcalde del Ayuntamiento de Mérida, el señor Antonio Rodríguez Osuna”.

“Como escuchamos, Santa Eulalia se enfrentó a la violencia del gobernador y por ello murió de manera grotesca. Es una de las santas más queridas y más veneradas en España”.

Hizo referencia al pasaje bíblico del profeta Isaías que habla de los israelitas que emigraron a Babilonia forzados, humillados, sin esperanza; algunos comenzaron a vivir al estilo de Babilonia y otros se olvidaron de Dios.

Señaló que por ello fue necesario despertarlos de esta situación que vivían y, si bien Dios los lastimó por su pecado sirviéndose de Babilonia, “ahora ha llegado el perdón, ha llegado la hora de la liberación y el retorno a su tierra es inminente”.

Resaltó que este acontecimiento es para todas las naciones un signo del triunfo del Señor, por lo que hay que alzar la voz y gritar: “¡Aquí está Dios!”.

“La Palabra de Dios permanece para siempre”.

Indicó que el testimonio de los cristianos de hoy debe convertirse en un grito, en una voz que clama: aquí está Dios, “que viene a consolarnos, a liberarnos de las esclavitudes que nos aprisionan”.

Dijo que cada cristiano debe ser mensajero y hablar al corazón de los hermanos, y enfatizó que el martirio de Santa Eulalia fue un grito de fe, testimonio de amor incondicional a Jesucristo.

Misas de mañana

Al término de la misa el padre rector informó a los feligreses de las celebraciones que habrá con motivo de la festividad de Santa María de Guadalupe, mañana jueves, a fin de que todos puedan asistir: los horarios serán 8:15, 10, 11:15 y 12:30 horas, y por la tarde a las 5 y 6:30.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

De un vistazo

Titulito

Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.

Titulito

Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.

Titulito

Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán