“La Virgen María utilizaba el término de ‘casita sagrada’ para decirnos que lo que quería es que se edificara una iglesia: la Iglesia que San Pedro nos dice que somos todos los bautizados”, afirmó monseñor Pedro Mena Díaz, obispo auxiliar de Yucatán, en la misa pontificia que se celebró ayer a las 6 p.m. con motivo de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe en su santuario de San Cristóbal.
El prelado agregó que cada bautizado es una piedra viva y que “en la medida en que vayamos uniendo las piedras se formará ese templo, esa casita sagrada para mostrar, como le decía nuestra Madre a Juan Diego, su amor, su compasión, su ternura, su defensa, su auxilio”.
Ante cientos de personas que abarrotaron la iglesia en el día de la fiesta de la Morenita del Tepeyac, monseñor Mena Díaz recordó que, “porque fue mansa y fue humilde como su Hijo Jesucristo, (María) vivía su vocación aquí en la Tierra y sigue viviendo su vocación, porque sus apariciones nos dicen que no deja de pensar, de acompañar a sus hijos, que somos todos nosotros”.
Apuntó que “en su sencillez acepta el momento más dramático de la historia de la humanidad, la muerte de su hijo Jesucristo en la cruz; en ese momento tan dramático acepta ser nuestra madre y por eso cuando se presenta a Juan Diego le dice: Soy la Madre del verdadero Dios por quien se vive”.
En sus apariciones a Juan Diego la Virgen revela que está de parte de la humanidad. “Jesucristo enseña a orar, cuando vayan a orar no le hablen a un Dios lejano, que está muy distante; háblenle a un Dios que es Padre”.
“Hermanos, la casita sagrada que pedía la Virgen María es que seamos una verdadera familia, porque tenemos a la Virgen María como Madre”.
“Como dice un canto dedicado a Santa María de Guadalupe, si somos pueblo de hermanos todos juntos somos y por eso el gran homenaje que le rendimos con tantas flores, con tantas antorchas por los caminos, con tantos estandartes, banderas, ermitas, con tantas novenas. Todo eso nos habla de que tenemos fe en un Dios que es familia con nosotros y es el amor que llevamos en el corazón”, manifestó.
“Tenemos que vivir imitando a Jesucristo, escuchándolo y poniendo en práctica sus enseñanzas”.
“Sus enseñanzas Jesucristo las resume cuando le preguntan cuál es el mandamiento más grande y dice: Amar a Dios y amar al prójimo”.
El prelado pidió la intercesión de la Morenita del Tepeyac para “el progreso de esta patria por caminos de justicia y de paz”.
En el inicio de la misa señaló que ofrecerían la Eucaristía por los devotos de Santa María de Guadalupe. “Vamos a ofrecerla por todos nosotros, por nuestra patria, por nuestra familia, por nuestras personas, por nuestros enfermos”.
Indicó que el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, enviaba saludos y que por encontrarse indispuesto y recomendarle el médico que guardara reposo no ofició él la misa, como estaba anunciado.
El obispo Mena Díaz celebró con el presbítero Gilberto Pérez Ceh, párroco del santuario, y los diáconos permanentes Juan Rubio Piña y Luis Domingo Flores Zamora.— Claudia Sierra Medina
De un vistazo
Funcionarios
A la misa asistieron autoridades del gobierno estatal encabezadas por el gobernador Joaquín Díaz Mena y esposa Wendy Méndez Naal.
Saludo
El titular del ejecutivo presentó una ofrenda de flores a la Virgen y saludó al obispo auxiliar monseñor Pedro Mena Díaz, su primo, con un abrazo.
Para la foto
“Huacho” Díaz y su esposa no comulgaron. Al concluir la ceremonia el gobernador se tomó fotografías con personas que se acercaron a él.












