• Mujeres bailan alrededor de los padrinos entrantes, los esposos José Cocom Tec (con el Niño Dios) y Yunuen Hurtado López (con un ramo)
  • Momentos del Arrullo: el padre Álvaro Carrillo Lugo presenta al Niño Dios, las alabanzas con sonajas, la presentación de ofrendas y niñas observando atentas

Una celebración llena de regocijo, fe y esperanza se vivió anoche en la parroquia de San Juan Pablo II con el Arrullo al Niño Dios, que reunió a personas que oraron y le cantaron al Hijo de Dios para celebrar su nacimiento en el abarrotado templo.

La ceremonia se ha vuelto una costumbre en esta parroquia, pues es la 11a. ocasión que se realiza.

Se trata de una gran fiesta en la que se celebra el nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre.

La actividad dio inicio a las 6 p.m. con una procesión en la que participaron niños vestidos con el traje regional y quienes, junto con los padrinos salientes Salvador Provincia Jáuregui y Evelia Santana Aceves, caminaron hasta la entrada de la iglesia.

Al interior del templo, ya los esperaba el padre párroco Álvaro Carrillo Lugo, quien tuvo la idea de organizar la actividad hace más de una década. En el trayecto fueron cantando y echando porras al Niño Jesús.

Como parte de la ceremonia se leyó un texto que conlleva un mensaje del nacimiento del Salvador:

—Desde el pesebre de Navidad nace una esperanza nueva, en la sonrisa de un Dios que es niño se asoma, frágil, la luz del Reino. Un niño Dios que necesita cuidados, caricias, atención. Una esperanza nueva que crecerá con el esfuerzo de todos. Una madre atenta, dispuesta para lo que Dios pide, que no vacila en decir sí y entregar la vida entera. La Madre del Señor y Madre nuestra.

—Dios que nace en un pesebre, olvidado, a la intemperie. Recordándonos su presencia entre los pobres que sufren. Navidad es el signo de un Dios que se hace pobre para llamar al Reino desde los olvidados del mundo. ¡Alégrense: pastores, campesinos, obreros de todo tiempo! Llegó la Buena Noticia, que empiece la fiesta, en medio del pueblo.

—Cantemos con alegría, unamos voces y manos. Vamos a ver al Dios vivo, festejemos su nacimiento pues desde el pesebre de Belén un grito surge; Dios está con nosotros, marchemos hacia su encuentro con alegría y gozo; nos ha nacido un salvador, Dios con nosotros: Emmanuel.

Las servidoras de la iglesia entregaron pulseras multicolores a los asistentes. En el interior, las luces estaban apagadas, solo las lámparas de las puertas del presbiterio estaban encendidas, al igual que las veladoras.

Se escuchó entonar el villancico “Ya nació el Niño Dios” y a las puertas del templo los padrinos salientes hicieron entrega de la figura de Jesús a los entrantes, los esposos José Cocom Tec y Yunuen Hurtado López, como testigo estuvo el padre vicario Alberto Antonio Tamayo Loeza.

Enseguida el párroco hizo el saludo y el pregón de Navidad en el presbiterio. El pregón cuenta de manera sintetizada algunos momentos de la creación de la Tierra y de los hombres, del pecado y de la promesa de enviar un Salvador.

El final del pregón señala lo siguiente: “En Belén de Judá, pueblo humilde de Israel, ocupado entonces por los romanos, en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada, de María Virgen, esposa de José, de la casa y familia de David, nació Jesús, Dios eterno, Hijo del eterno Padre y Hombre verdadero, llamado Mesías, es decir, Cristo, que es el Salvador que todos esperaban”.

Esta es la Navidad de nuestro Señor Jesucristo según la carne. Vengan, adoremos al Salvador. Él es el Emmanuel, el Dios con nosotros”.

La ceremonia prosiguió con la entrada de los padrinos, que se dirigieron hacia el altar, mientras se entonaba el villancico “Venid y adoremos”.

Los nuevos padrinos entregaron el Niño Jesús al sacerdote, quien lo presentó al pueblo, para luego recostar la imagen del Niño en una “camita” colocada en una mesa al centro del altar.

Se leyó el Evangelio de San Lucas y luego de esto entraron al templo colaboradores de la parroquia con piñatas, dulces, pasteles, juguetes y otras ofrendas. Para el momento se entonó “Jarana al Niño Jesús”, una rítmica pieza con la que los feligreses que portaban las ofrendas bailaron alrededor del Niño Dios, mientras los demás asistentes aplaudían al compás de la música y movían las sonajas recibidas al entrar al templo.

De igual manera se tuvo un momento de meditación, en el que se resaltó que la Navidad es el nacimiento de Jesús en un portal de Belén, “es la promesa cumplida de un Salvador para la humanidad, es la esencia de la Navidad, es la certeza de que el Hijo de Dios vino a este mundo.

—Hermanos, esta Navidad creamos que la grandeza de su poder alumbra nuestro entendimiento y guía nuestros pasos en todo momento. Esta Navidad dejemos que el niño de Belén llegue a nuestro corazón y traiga paz y buena voluntad a nuestras vidas.

En la iglesia resonó el tema “Voy a Belén”.

El programa siguió con la lectura de otro texto que sirvió de preámbulo para el arrullo del Niño Dios, y tras esto, los asistentes se acercaron a venerar la imagen.

La parte solemne finalizó con una oración y bendición por el padre Álvaro Carrillo, pero la celebración no terminó ahí, pues después se tuvo un convivio en el que se repartieron alimentos, bebidas y dulceros a los presentes.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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