La renovación de los ministros de la Eucaristía en la misa de la fiesta de San José Sánchez del Río, ayer
La renovación de los ministros de la Eucaristía en la misa de la fiesta de San José Sánchez del Río, ayer

La iglesia de San José Sánchez del Río, en el fraccionamiento Las Américas, celebró anoche la fiesta patronal del mártir, cuya vida es ejemplo de valentía, fidelidad a las creencias y amor a Dios.

Con una misa se recordó al santo, nacido en Sahuayo de Morelos, Michoacán, en la fecha en que falleció a manos del Ejército durante la Guerra Cristera. En otros países se le celebra el 20 de noviembre, tal como dispuso el papa Benedicto XVI cuando firmó el decreto de beatificación de José junto con otros mártires.

Sin embargo, para las diócesis de México, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos autorizó que se le festeje el 10 de febrero.

De ahí que la parroquia que lleva su nombre en Las Américas comenzara a celebrarlo hace varios días con un triduo, del miércoles 5 al viernes 7, y el sábado 8 la primera peregrinación juvenil en honor del patrono de las juventudes, en la que participaron integrantes del Decanato 13 y de la parroquia La Santa Cruz de la colonia Amalia Solórzano.

La misa de anoche fue presidida por el padre párroco Mario Alberto Cervera Ancona. En la ceremonia se recordó que San José Sánchez del Río (1913-1928), con solo 14 años, dio su vida por su fe durante la Guerra Cristera y fue canonizado en 2016 por el papa Francisco, con lo que se convirtió en un modelo de fortaleza para las nuevas generaciones.

A pesar de las adversidades y el sufrimiento, José nunca renunció a su fe. Fue capturado por el Ejército, torturado y finalmente ejecutado, pero hasta el último momento se mantuvo firme en su convicción, exclamando “¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!” antes de morir, dijo el párroco.

En la homilía, señaló que éste era un día para honrar al patrono de esta comunidad de Las Américas.

Indicó que los cristianos tienen un deber que no se puede negociar: ser testigos de la fe que profesan, martiría, una palabra que significa ser testigo.

Jesús dijo: “Ay de aquél que no me prefiera más que a su padre o su madre” y eso, subrayó el sacerdote, es algo que no debe asustar a nadie, pues significa que Jesús exige que tomen su cruz de cada día y lo sigan.

De igual manera hizo alusión a Benedicto, quien en 2005 declaró que el mundo de hoy ya no necesita más maestros, sino más testigos.

“La vida cristiana es insípida si solo nos dedicamos a echar incienso a las imágenes. No hay que ser cristianos de lengua para afuera, cuando se trata de vivir la fe debe ser a tope, en tu casa, escuela, trabajo”.

“Nos hemos ido por las ramas, pero hay que seguir a Jesús desde donde estés, manifestar con tu vida el ser creyente”, apuntó.

Al abundar sobre José Sánchez del Río, el padre párroco consideró que lo interesante de su historia no es el drama de cómo mataron a los mártires, sino cómo era su actitud, pues muchos de ellos iban cantando.

Puntualizó que hay más de 40 millones de mártires y 27 millones son del siglo XX.

El padre Cervera Ancona aseguró que la Iglesia del tercer milenio será de mártires, tal como lo fue el patrono, un verdadero cristiano.

Contó que cuando el verdugo lo estaba deshollando de los pies, lo incitó a repudiar su fe, pero él no lo hizo. Añadió que ser cristianos es ser testigos de la fe ahí donde Jesús nos ha colocado, lo cual implica no sembrar chismes ni actuar de mala manera, sino manifestar el gozo de creer en Jesucristo.

Pidió por los jóvenes de la comunidad y reconoció que hay muchos que se desilusionan de la vida, por ello el templo dedicado a San Joselito es una luz de esperanza para los jóvenes.

Como parte de la misa se efectuó la renovación de los ministros de la Eucaristía, que apoyan llevando la Comunión a los enfermos.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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