La instalación “Y ahora te importa” antes del rescate de los cerdos
La instalación “Y ahora te importa” antes del rescate de los cerdos

WASHINGTON (AP).— Tres lechones a los que se dejaba morir de hambre como parte de una controvertida exposición de arte en Dinamarca, que atrajo la atención internacional, fueron robados, dijo ayer su creador.

El chileno Marco Evaristti afirmó que el objetivo de su instalación artística, que se inauguró la semana pasada en Copenhague, era crear conciencia sobre el sufrimiento causado por la producción masiva de carne.

A los animales se les estaba privando de comida y agua y se les habría dejado morir de hambre. Pero en un giro inesperado, Evaristti reveló que los cochinos —llamados Lucía, Simón y Benjamín— fueron sustraídos por activistas de derechos de los animales que tuvieron la ayuda de su amigo Caspar Steffensen.

“Llamé a la policía el sábado para reportar el robo de los lechones y tuve que cerrar toda la exposición por eso, así que me decepcionó mucho cuando Caspar me dijo el martes que había participado en el robo”, declaró Evaristti, quien reveló que recibió correos de odio.

“Pero luego pensé en ello durante unas horas y me di cuenta de que, al menos de esta manera, los lechones tendrían una vida feliz”.

La policía de Copenhague confirmó ayer que había recibido informes “de que los cerdos habían sido robados de la exposición”.

En la instalación “Y ahora te importa” de Evaristti se presentaba una jaula improvisada con carritos de compra que contenía a los tres animales. La intención, aseguró su autor, era crear conciencia sobre las crueldades de la producción de cerdos en Dinamarca.

El grupo Animal Protection Denmark dice que las cerdas son criadas para producir 20 lechones a la vez, pero solo tienen 14 pezones, lo que obliga a las crías a competir por la leche y muchas mueren de inanición.

Varios grupos de derechos de los animales expresaron su preocupación por la exposición de Evaristti y señalaron que, si bien recibían con beneplácito las iniciativas para crear conciencia, no aprobaban el abuso.

Steffensen indicó que no podía permitir que los tres animales tuvieran una muerte dolorosa luego de que su hija de 10 años le suplicara que “se asegurara de que los lechones no murieran”.

“Así que cuando un activista se acercó a mí para que le ayudara a liberar a los animales los dejé entrar en secreto a la galería el sábado”, añadió.

En principio no planeaba contarle a Evaristti la sustracción de los cerdos, pero anteayer, cuando el grupo defensor de los derechos de los animales De Glemte Danske publicó una declaración en línea diciendo que había rescatado a los lechones, la operación secreta se hizo pública.

Evaristti apuntó que ya está pensando en maneras de revivir la exposición. Una idea es robar lechones muertos de plantas de procesamiento de carne y presentarlos al público. También quiere comprar otros tres, no para dejarlos morir de hambre, sino para subastarlos al mejor postor, prometiéndoles una vida feliz.

“Recibí muchos mensajes de odio de todo el mundo; creo que la gente no entiende que mi arte trata sobre los derechos de los animales”.

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