Hace años fuimos invitados por un sacerdote a participar como exponentes de una asignatura a jóvenes que querían contraer matrimonio.

En aquel entonces, como hasta ahora, la Iglesia les exigía para consumar su casamiento que asistieran a unos cursos prematrimoniales para preparase a la unión jurada, “hasta que la muerte nos separe”. Ese clérigo que los feligreses llaman cariñosamente “Manito” estaba a cargo de la iglesia Cristo Resucitado. Después de una entrevista nos pidió ser parte de los expositores, para dar muestro testimonio a las parejas que deseaban unirse en el indisoluble vínculo del matrimonio religioso.

Así pues, fuimos los responsables de impartir la asignatura denominada Economía Familiar. Esos cursos se realizaban los sábados y domingos en un local que se encontraba a un costado de la iglesia. Se impartían cuando un número mínimo de comprometidos se inscribían y éramos convocados por un coordinador para dar las pláticas. Varias parejas de casados transmitíamos a los futuros consortes nuestras experiencias en diferentes áreas. A nosotros nos tocó dar el curso los domingos.

Manola y yo enfocamos todas nuestras vivencias para exponer ese delicado tema a los futuros contrayentes. La experiencia fue maravillosa, preparábamos con mucho entusiasmo nuestro tema.

La economía familiar bien llevada es una base muy sólida para conservar la unión, sin embargo muchas parejas se separan por no poder manejar esa carga en el matrimonio. Al final de la charla concluíamos: no entrar a la competencia social, es sumamente peligrosa y no trae ningún beneficio. Ahorrar mínimo un veinte por ciento de los ingresos, las desgracias o las oportunidades vienen repentinamente y si no hay dinero uno se lamenta.

El dinero lo debe manejar el más cuidadoso y capaz, y la capacidad no tiene sexo. Evitar o no tener tarjetas de crédito, firmar es fácil, pagar es lo difícil. Tener una vida de acuerdo con los ingresos de ambos, vivir la realidad sin excederse, recordar que la pareja rica no es la que tiene sino la que no debe, eso da tranquilidad. Mi esposa y yo recordamos esa etapa de nuestra vida con mucho cariño, convivir con la juventud es algo que fortalece y la experiencia fue maravillosa.

Abogado y empresario. WhatsApp: 9999-00-00-44.

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