El animador Luis de la Rosa platicó acerca de las decisiones que tomó para poder consolidar sus sueños
El animador Luis de la Rosa platicó acerca de las decisiones que tomó para poder consolidar sus sueños

“Más vale estar dispuesto que mejor preparado”, dijo Luis de la Rosa, joven animador mexicano que ha dejado su huella en algunos de los proyectos más importantes de la industria de la animación internacional.

De la Rosa ha trabajado en proyectos cinematográficos como “Spider-Man: Across the Spiderverse”, “Animaniacs” y “My Little Pony: The Movie”, y ayer compartió su experiencia, sus desafíos y su pasión por la animación en el Congreso de Animación y Efectos Visuales ANFX 2025, al que convocó la Universidad Anáhuac Mayab.

Luis rememoró sus inicios, cuando su amor por la animación comenzó a una edad temprana. A los ocho años, después de ver “Titan A.E.”, de Fox Animation Studios, se sintió fascinado por el arte de crear mundos animados. “Quiero ser la persona que pueda decir: ‘Yo hice eso’”, recordó De la Rosa, señalando ese momento como el inicio de su sueño.

Sin embargo, no fue un camino fácil. En su charla, destacó que en su entorno cercano muchos lo desalentaban a seguir su pasión por el dibujo y la animación, viéndolo como una carrera inviable. Recibió consejos como “busca algo que te deje, de lo que puedas vivir” y terminó inscribiéndose en la carrera de Arquitectura, convencido de que el dibujo solo era un pasatiempo.

No obstante, la animación seguía llamando a su puerta. A los 15 años comenzó a experimentar con Macromedia Flash (hoy conocido como Adobe Animate) y empezó a crear cortos animados de forma amateur, algo que se convirtió en su pasión, sin buscar reconocimiento ni dinero, sino solo diversión y expresión.

Aunque su amor por la animación crecía cada vez más, De la Rosa continuó su camino en la carrera de Arquitectura hasta el quinto semestre, un período en el que comenzó a sentir un conflicto entre lo que sentía como su verdadera vocación y las expectativas de quienes lo rodeaban. Fue entonces cuando descubrió The Animator’s Survival Kit, la “biblia de la animación”, que le mostró que la animación es un arte que se puede aprender, tiene principios y bases claras, y que no se trata solo de talento innato.

De la Rosa compartió cómo comenzó a aplicar lo aprendido de manera autodidacta, mejorando gradualmente la calidad de sus trabajos. En su tiempo libre dejaba de lado los proyectos de Arquitectura para dedicarse a la animación, un cambio que le trajo satisfacción y energía, comparado con las desveladas de su carrera, que ya no le aportaban lo mismo.

Sin embargo, la decisión de dejar la Arquitectura para seguir su pasión no fue fácil. Aunque la animación se había convertido en su obsesión, se enfrentó a una serie de dudas y ansiedades, exacerbadas por las voces de quienes le decían que estaba cometiendo un error. Su mentor le sugirió que se enfocara en la animación 3D, ya que era donde se encontraba el dinero, pero Luis se dio cuenta de que no quería seguir un camino que no lo llenaba.

Constancia y trabajo para alcanzar tu sueño

Finalmente, decidió dar el salto y, tras mucha incertidumbre, buscó una escuela de animación en Canadá, donde hizo un diplomado intensivo en animación clásica. Gracias a una beca, pudo continuar su formación y dedicar todo su tiempo a mejorar su técnica. Pero esto no fue del todo fácil, dedicó un año entero a trabajar en todo lo que pudo para generar fondos para llevar al cabo el sueño, y sí tuvo algún respaldo de parte de su padre, pero fue condicionado.

Durante su charla, De la Rosa destacó que trabajando aquí y allá hubo un momento crucial que definió su actitud frente a la vida y su carrera. Recordó una conversación con un compañero de trabajo en un “call center”, cuando éste le preguntó si estaba listo para recibir su primera llamada en inglés.

Luis admitió que no lo estaba, pero su compañero le respondió: “¿Estás dispuesto?”. Esa pregunta se convirtió en su mantra: más importante que estar preparado, es estar dispuesto a enfrentarse a los desafíos y seguir adelante a pesar de la incertidumbre.

Hoy en día, Luis de la Rosa es un referente en el mundo de la animación, habiendo trabajado en estudios de renombre y participado en proyectos de alto nivel.

En su presentación mostró sus dibujos y animaciones en 2D, revelando cómo cada personaje va más allá de su forma básica. Explicó que elementos como brillos, luces, chispas y efectos como la electricidad son fundamentales para dar vida a sus creaciones, destacando el rol crucial que estos efectos juegan en el proceso de animación. Además, se refirió al apoyo que ha recibido del animador meridano Salvador Ávila, quien ha sido una pieza clave en su trabajo.

Al finalizar la charla, Luis compartió una reflexión sobre algunas decisiones de su carrera que, a pesar de haberle dado satisfacción en su momento, no resultaron como esperaba. Recordó su experiencia buscando trabajar en producciones corporativas de gran escala, donde, aunque se sentía “cool”, cometió el error de elegir una película dirigida a Disney que, a pesar de tener el potencial que buscaba, no cumplió sus expectativas.

A partir de ahí, se dio cuenta de que los “remakes” no son los proyectos que realmente dejan huella, sino las ideas originales y frescas creadas por artistas independientes. “Los proyectos que trascienden son los que vienen de la voz auténtica de los creadores”, afirmó, subrayando que la verdadera innovación está en manos de los artistas que tienen algo genuino que decir.

Luis de la Rosa concluyó su charla ganando los aplausos de los alumnos y alentándolos a seguir sus pasiones y a apostar por sus propios proyectos, por más desafiantes que parezcan.