MEDELLÍN (EFE).—La entrada triunfal de Jesús a Jerusalén el Domingo de Ramos o el grito de “¡crucifíquenlo!” forman parte de las escenas que, durante décadas, se han representado en empinadas calles de Medellín, donde la Semana Santa cobra vida con expresiones que trascienden lo religioso y atraen a turistas.
En contraste con otras ciudades, en Medellín la Semana Santa se vive también en las calles, entre expresiones culturales, templos históricos, gastronomía típica y espacios de reflexión.
En la barriada popular Villa del Socorro, jóvenes artistas del grupo teatral “Algarada” mantienen viva la tradición religiosa con puestas en escena multitudinarias. Este grupo, surgido en 1990 como respuesta al conflicto armado, promueve la paz mediante el arte.
Los visitantes pueden presenciar un viacrucis representado por jóvenes que cargan una cruz de 70 kilos y luego caminar por las montañas del caserío Santa Elena, donde se combinan espiritualidad y naturaleza en un entorno de casas pintorescas y jardines floridos.
La ciudad de la eterna primavera, con temperatura promedio de 24 grados, recibió 1.8 millones de visitantes en 2024. Su transformación ha sido tal, que hoy supera en turismo de Semana Santa incluso a la ciudad de Cartagena.
La Catedral Basílica Metropolitana, construida con más de un millón de ladrillos cocidos, acoge algunas de las celebraciones litúrgicas más importantes de la ciudad. También destacan los templos neogóticos del Sagrado Corazón y del Señor de las Misericordias, así como joyas coloniales como La Veracruz y La Candelaria.
Otros puntos turísticos
En la Comuna 13, el santuario de la Madre Laura ofrece al visitante un recorrido espiritual por la vida de la única santa colombiana. Allí se conserva su habitación, su escritorio y objetos personales.
El Cementerio Museo San Pedro, el Santuario Virgen Rosa Mística y los pueblos cercanos como Marinilla, Jericó y Santa Fe de Antioquia completan una oferta de turismo religioso que conjuga fe, historia y patrimonio.
La experiencia se vive con todos los sentidos: además de los ritos litúrgicos, se pueden degustar platos típicos como el sudado de bagre, la cazuela de mariscos, sancocho de pescado y dulces tradicionales como las panelitas, mazamorra y buñuelos.
