El saludo entre el papa Francisco y el entonces presbítero Luis Alfonso Tut Tun, a quien el pontífice nombró “capellán de Su Santidad” cuando éste era secretario del Dicasterio para los Obispos en el Vaticano
El saludo entre el papa Francisco y el entonces presbítero Luis Alfonso Tut Tun, a quien el pontífice nombró “capellán de Su Santidad” cuando éste era secretario del Dicasterio para los Obispos en el Vaticano
  • El saludo entre el papa Francisco y el entonces presbítero Luis Alfonso Tut Tun, a quien el pontífice nombró “capellán de Su Santidad” cuando éste era secretario del Dicasterio para los Obispos en el Vaticano
  • Monseñor Fermín Sosa Rodríguez con el Sumo Pontífice

Agradecimiento por el nombramiento de obispos, aprecio por las enseñanzas de una vida sacerdotal entregada a Dios, compromiso con las intenciones del Sumo Pontífice y tristeza en el corazón por su partida son algunas reacciones de prelados yucatecos ante el fallecimiento del Vicario de Cristo.

Monseñor Fermín Sosa Rodríguez, nuncio apostólico en Bolivia, dijo que, “en un día de gozo como es la Pascua, nos despertamos con la triste noticia del fallecimiento de nuestro amado Pastor”.

“Su partida hacia la Casa del Padre no es una casualidad, sino la manifestación del amor misericordioso del Padre hacia sus hijos. El papa Francisco no solo era la cabeza de la Iglesia Católica, sino también un hijo amado del Padre. Por eso, predicando con su vida la misericordia de Dios, Nuestro Señor Jesucristo ha querido llamarlo en este día especial”.

“En Italia, como en otros países de Europa, hoy (por ayer) se celebra el Lunes del Ángel, Lunedì dell’Angelo, y los ángeles han venido para acompañar a nuestro Papa hacia la habitación que Cristo nos ha reservado en la casa paterna”.

“El papa Francisco ha contribuido mucho en este mundo tocado por muchas desgracias: desde la pandemia hasta los conflictos armados, y por aquellos que tienen que huir de sus tierras para buscar una vida más digna. El Papa siempre alzó la voz por los más débiles. Su bandera fue hablar por aquellos que no tienen voz en el mundo. Y eso no solo lo demostró en los bellos documentos que nos dejó, sino también con su testimonio de vida”.

“Nos deja el legado de que somos hermanos, Fratelli tutti, y la encíclica ‘Dilexit nos’ sobre el corazón de Cristo y el corazón del hombre. Pero, sobre todo, nos llamó a cuidar nuestro entorno y nuestra madre tierra —esa casa común que Dios creó— con su encíclica ‘Laudato si’’. Cuidándola nos cuidamos a nosotros mismos”.

“Nos enseñó a vivir juntos como una Iglesia sinodal. Hace unos meses nos convocó a vivir el Año Jubilar como Peregrinos de la Esperanza. Esa esperanza que no defrauda, sino que se hace realidad en Cristo Jesús. Nos llamó a ser alegres conciudadanos del cielo, aquí en la tierra, con su encíclica ‘Evangelii gaudium’, enseñándonos que solo en Cristo se encuentra la verdadera felicidad”.

“Al inicio de su pontificado salió al balcón de la forma más humilde y cercana. Su humanidad se reflejó en ese primer saludo fraternal y amoroso. El nombre que eligió, Francisco, fue un reflejo de su vida sacerdotal entregada a Dios, a la Iglesia y a la humanidad. Hoy se va como vino: de la forma más sencilla, reflejando ese espíritu valiente que no se dejó vencer por las fragilidades del cuerpo ni del mundo. Un ejemplo de que la vida vale hasta el último momento. El Papa no ha sido solo un referente para los católicos, sino para el mundo entero, incluso para quienes no profesan nuestra fe, pero sí creen en la humanidad, la hermandad y la justicia”.

“Nos quedamos con el corazón agradecido a Dios por habernos dado un Papa valiente que tuvo que remar contracorriente en muchos espacios públicos y que deja una profunda huella en la humanidad. Rezo por la Iglesia, para que el Espíritu Santo guíe a los cardenales en la elección de un nuevo sucesor de Cristo en la Tierra, y que siga guiándonos hacia Cristo, el Buen Pastor”.

Por su parte, monseñor Rafael Palma Capetillo, obispo auxiliar de Xalapa, reconoció que “ya sabíamos de la frágil salud del papa Francisco, pero también conocíamos su fortaleza y esperanza, tal como la vivimos con él en sus últimos días entre nosotros”.

“Lamentamos mucho su partida; oramos para que descanse en la paz de los justos. Seguiremos celebrando el Año Santo 2025 como el Santo Padre propuso para toda la Iglesia”.

Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, arzobispo de Xalapa, consideró que Francisco “ha sido para los católicos y para la humanidad un ejemplo de vida” y de cómo ser humano, cristiano, sacerdote, obispo y Papa.

“Se caracterizó por su sencillez y humildad, su cercanía con todos y especialmente con los más pobres y necesitados. Nos impulsó a ser una Iglesia ‘en salida’, en misión, como el Buen Samaritano que cura las heridas de los que están abandonados o solos en la vida”, puntualizó.

“Nos pidió ser auténticos discípulos de Cristo y entusiastas misioneros de la Buena Nueva de un Dios lleno de amor, comprensión y misericordia. Nos alentó a ser mensajeros de esperanza, artesanos de la reconciliación y nos pidió que nos ayudemos los unos a los otros para vencer corrupciones y mentiras. Nos recordó que hay lugar para todos en el corazón de Dios y en la Iglesia. Que hay que ser muy pacientes y comprensivos para poder vivir una amistad social y fraternidad que tiene como fundamento que todos somos hijos de Dios”.

“Nos dio ejemplo de valentía en la fe para vivir el Evangelio en la familia, trabajo y sociedad. Fue un servidor entregado a Cristo, a la Iglesia y la sociedad”.

A su vez, monseñor Luis Alfonso Tut Tun, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Antequera, Oaxaca, reveló que se despertó “con dolor en el corazón por la noticia de que el papa Francisco ha renacido en el cielo, en la paz eterna del Señor”.

“Me recojo en silenciosa gratitud a Dios Padre, Autor de la vida, porque en el papa Francisco nos dio un padre que ejerció el ministerio petrino con la dulzura del Buen Pastor, con la tenacidad del sembrador y con el amor de Dios misericordioso, que no cesa de buscar y esperar a sus hijos. En oración, pongo mi esperanza en Dios, que es Aquel que gobierna la historia de la Iglesia y de nuestra vida”.

El obispo auxiliar de Yucatán monseñor Mario Medina Balam agradeció en primer lugar que el papa Francisco fuera quien lo eligiera para ser obispo.

“El sentimiento es de tristeza. Aunque yo, personalmente —no sé si era intuición o por la situación misma del Papa—, pensaba que muy pronto iba a fallecer, pero nos dio la sorpresa de que fue precisamente hoy en la mañana” (por ayer).

Monseñor Pedro Mena Díaz, también obispo auxiliar de Yucatán, destacó que Francisco “significa muchísimo para mí” porque él lo nombró en el cargo que actualmente desempeña en la Iglesia de Yucatán.

“Creo que el Espíritu Santo lo iluminó y por eso uno se siente más comprometido. Al ser nombrado por él, sentía el deber de estar pendiente de lo que él decía, de lo que hacía, de las líneas que nos marcaba. Cuando he tenido un cargo a nivel episcopal, lo cito mucho: ‘El Papa nos ha pedido esto, el Papa nos pide por aquí’, y así me he conducido. Lo cito con frecuencia porque tenía frases muy especiales que nos ayudaban a no olvidar lo fundamental. Yo le pedía a Dios: ‘Señor, consérvalo al menos este año’, porque este Año Santo nos va dando todavía ese empuje que necesitamos”.