Dando continuidad a las actividades del Día Internacional de los Museos y en torno a la exposición “Kili’ich chuuyo’ob”, el Gran Museo del Mundo Maya realizó ayer el conversatorio “El museo: espacio de vinculación y diálogo con las comunidades”.
Participaron, por el recinto sede, Ángel Gutiérrez Romero, historiador y coordinador de curaduría; Alexis Cruz Mendoza, especialista en conservación y actualmente coordinador operativo; Andreas Giácoma Viera, arquitecto y coordinador de la museografía, y la historiadora Zaira Mugarte Barrera, moderadora.
Para dar inicio al conversatorio, que se llevó al cabo en el lugar de la exposición “Kili’ich chuuyo’ob”, se habló del desarrollo de la misma, enfocada en el bordado maya yucateco, del que presenta su valor histórico y su función como cultura viva. Se recurrió a una perspectiva distinta, en la que se buscó enaltecer su uso sagrado o ritual. El objetivo no era solo exhibir las piezas de forma atractiva, sino también con dignidad.
“Abordamos estas piezas como documentos bordados de historia de las comunidades y barrios”, dijo Gutiérrez Romero.
Ángel Gutiérrez también explicó que, para decidir que una exposición se presente, la temática debe pasar por varios lineamientos, como la disponibilidad de colecciones, el lugar donde se expondrá y la cantidad de personas que trabajan alrededor, como arquitectos, historiadores, restauradores, etc.
Por su parte, Andreas Giácoma explicó que el museógrafo es quien revisa la colección y el trabajo de curaduría para vincularlo con otras áreas, como la conservación. También determina cómo se presentarán las piezas para el recorrido del público y desde un enfoque visual, con el objetivo de generar experiencias a través de la obra.
Se abordó la importancia del área de conservación en el proceso de exposición. Alexis Cruz señaló que el equipo de conservación se encarga de salvaguardar los objetos, como en este caso, las piezas textiles y coordinar el montaje. “Cada pieza es única, cada pieza tiene sus necesidades especiales. Por eso hay que estudiar muy a fondo cada objeto”.
También hablaron sobre los riesgos y retos de una exposición enfocada en textiles, muchas veces tratados como artículos cotidianos, sin el debido cuidado.
“Lo difícil fue hacerles entender que cuando llegan al museo se vuelven responsabilidad de quienes los gestionan”, apuntó Gutiérrez Romero.
Otro reto fue certificar la calidad de la exposición, ya que al tratarse de textiles las piezas debieron pasar por un proceso de lavado, sumamente delicado. Además, se enfrentaron a condiciones particulares de cada textil, como el peso, que podría dañar la prenda si se mantenía colgada más tiempo del indicado y hacer que sus fibras perdieran elasticidad, entre otros Sobre los retos en la curaduría, se afirmó que se centra en la ritualidad y el uso festivo del bordado, buscando resaltar cómo estas piezas son parte integral de la identidad cultural de las comunidades. Para finalizar, Gutiérrez Romero manifestó que, además de seguir con las actividades programadas durante junio y julio, se considera una posible itinerancia de la exposición fuera de Yucatán, así como la edición de un catálogo.— Karla Acosta Castillo
Exposición Más
La exposición se visitará hasta agosto de 9 a.m. a 5 p.m., de miércoles a lunes.
Objetivo
La muestra, cuya temática ha sido declarada Patrimonio Inmaterial de Yucatán, busca hacer entender y presentar cómo los bordados reflejan los cambios sociales y económicos en las comunidades, al tiempo de crear un diálogo entre el pasado y el presente.
