Aunque se le considera una enfermedad prevenible, la tosferina continúa representando un reto sanitario por su alta capacidad de contagio y su evolución clínica en personas no inmunizadas o con esquemas incompletos de vacunación.

Dado su carácter infeccioso, debe sospecharse ante cuadros de tos en accesos espasmódicos, acompañada de estridor inspiratorio y, en muchos casos, de emesis (vómito). Este patrón clínico debe alertar a médicos y cuidadores, sobre todo en contextos de repunte epidemiológico.

En años recientes, se ha observado un aumento en la incidencia de esta enfermedad en grupos de mayor edad, lo que sugiere fallas en la cobertura de vacunación o en la aplicación oportuna de refuerzos.

El agente causal es la Bordetella pertussis, bacteria que se transmite por contacto con secreciones respiratorias. Su acción patógena afecta la mucosa respiratoria mediante toxinas que desencadenan los síntomas característicos.

La enfermedad evoluciona en tres fases clínicas bien definidas:

1. Fase catarral (0 a 14 días): corresponde al inicio de los síntomas. En este periodo, la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), realizada mediante un hisopado nasofaríngeo, puede dar positivo en hasta el 100% de los casos.

2. Fase paroxística (14 a 28 días): en esta etapa se presentan los accesos de tos más intensos. La sensibilidad de la prueba PCR disminuye, siendo positiva en el 50% a 70% de los casos.

3. Fase de convalecencia (más de 28 días): la intensidad de la tos disminuye progresivamente. La PCR puede detectar la bacteria en entre el 20% y 30% de los pacientes.

El diagnóstico, aunque principalmente clínico, debe confirmarse con la prueba de PCR que detecta el ADN de Bordetella pertussis.

El tratamiento indicado son antibióticos del grupo de los macrólidos, como eritromicina, azitromicina o claritromicina. Su efectividad es mayor si se administran en la fase inicial, es decir, durante el periodo catarral.

Sin embargo, la medida más eficaz contra la tosferina es la prevención mediante la aplicación del esquema completo de vacunación, incluyendo los refuerzos necesarios. A la luz de los brotes recientes, conviene reforzar campañas educativas y de inmunización para contener el avance de esta enfermedad, que, aunque conocida desde hace siglos, aún tiene capacidad de sorprender y afectar gravemente, especialmente a los más vulnerables.

Clínica Santa María.

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