Guacamayos de Lear, una de las especies que se extinguiría si no se trabaja en planes de conservación
Guacamayos de Lear, una de las especies que se extinguiría si no se trabaja en planes de conservación

MADRID (EFE).— Más de 500 especies de aves podrían desaparecer en los próximos 100 años debido a la pérdida de hábitats y al cambio climático, advierte un estudio de la Universidad de Reading (Reino Unido), publicado en la revista “Nature Ecology & Evolution”.

La cifra triplica todas las extinciones registradas desde el año 1500 después de Cristo.

Nos enfrentamos a una crisis de extinción de aves sin precedentes en la era moderna”.

“Necesitamos medidas ambiciosas, coordinadas e inmediatas para reducir las amenazas humanas en todos los hábitats”, declaró Kerry Stewart, autora principal del estudio.

Alarmante ritmo de extinción de aves en el mundo

El trabajo analizó cerca de 10,000 especies usando datos de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

“Antes de la llegada del ser humano, cada año se extinguía aproximadamente una de cada millón de especies”, explicó Stewart: “Desde el año 1500 se han registrado 164 extinciones. En el próximo siglo se prevén más de 500”.

Entre las aves en mayor riesgo se encuentran el cóndor andino, el aguilucho secretario, el guacamayo de Lear, el Kakapo, el cálao de casco, el picozapato y el suimanga de vientre amarillo.

“Para muchas aves, la situación ya no es reversible, pero podemos evitar más pérdida de biodiversidad funcional”, indicó la autora Manuela González-Suárez.

La desaparición de estas aves tendrá impacto en los ecosistemas, “no es el mismo si se pierde un paseriforme que un buitre, su papel es diferente”, alertó.

Las especies más grandes o de alas anchas son más vulnerables, por la caza y la pérdida de hábitat.

Conservar hábitats naturales, clave para prevenir extinciones

El estudio destaca que conservar hábitats detendría la mayoría de extinciones generales, pero reducir la caza y prevenir muertes accidentales protegería a las especies más inusuales.

“Dar prioridad a programas de conservación de solo 100 especies amenazadas más inusuales podría salvar el 68% de la variedad morfológica”, enfatizó González-Suárez.

“Nos centramos en identificar medidas prácticas que permitan preservar tanto el número de especies como sus funciones ecológicas”, concluyeron los investigadores.

Recomiendan además programas de cría y restauración de ecosistemas como parte de las estrategias para evitar la pérdida masiva de aves.

Medidas de conservación

Detener la destrucción de los hábitats salvaría a la mayoría de las aves en general, mientras que reducir la caza y prevenir las muertes accidentales protegería a las aves con características más inusuales, que son especialmente importantes para la salud del ecosistema.

Afectación por igual

Reciente estudio concluye que, incluso con una protección completa frente a amenazas causadas por el ser humano, como la pérdida de hábitat, la caza y el cambio climático, unas 250 especies de aves podrían seguir desapareciendo.

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