Se requiere valor para crear un mundo propio —Georgia O’Keeffe

En el marco de la Noche Blanca que se realiza en Mérida, el 13 de junio se inauguró en la galería La Cúpula (ubicada en la calle 54 entre 41 y 43) una extraordinaria exposición denominada “Continua ocurrencia”, con obra de dos artistas de reconocida trayectoria en nuestro Estado: Oscar Ortiz (nació en Ciudad de México en 1952 y reside en Mérida desde los años sesenta) y Gildo González (Mérida, 1954).

Está integrada por alrededor de treinta obras de escultura en cerámica, pintura y dibujo.

Ambos artistas multifacéticos han sido mecedores a varios premios y reconocimientos por su obra. Han realizado exposiciones en diversos lugares de la República y a nivel internacional, tanto como colectivo como de forma individual.

Es importante destacar primeramente la curaduría y la museografía, que con una presentación clara y organizada permite al espectador ver y analizar el trabajo de estos creadores.

El título de la exposición nos lleva hacia una trayectoria ininterrumpida que abarca varias décadas (del latín continuus, derivado de contineo, mantener unido, constante, firme, y ocurrencia que proviene del latín occurrere, que se compone de ob, frente a, y currere, correr, suceder o encontrarse con algo), lo cual no solo nos lleva a la idea misma de la imagen materializada, sino que nos indica el estrecho vínculo personal y artístico que ha unido a estos dos creadores, así como la capacidad de resiliencia de los artistas para mantener su práctica creativa de forma sostenida a lo largo del tiempo, sin que ello implique no percibir una evolución y desarrollo técnico y conceptual.

Es así como la frase “Continua ocurrencia” se refiere a la frecuencia o repetición constante de un evento o fenómeno. La exposición se presenta como un diálogo o confrontación entre diferentes ideas y estilos, sin que se aprecie como un conflicto en la selección de piezas, si bien la obra de Oscar Ortiz es figurativa y las piezas de Gildo González podemos enmarcarlas dentro de una geometría abstracta.

Oscar Ortiz nos presenta una selección o corpus creativo en el cual, a pesar de ser de distintas fechas de realización hasta actuales (2025), existe una continuidad, coherencia o concordancia que se establece entre cada una de las obras.

En su trabajo podemos encontrar distintas relaciones estilísticas, temporales e históricas del arte, que van desde la pintura decimonónica y el arte pop hasta el cómic, y podemos percibir una forma de expresión artística que se apropia de elementos de la cultura popular, a menudo con un toque de extravagancia, lo cual lo acerca a lo denominado, en el buen sentido, como arte kitsch, ya que posee elementos de lo que actualmente denominaríamos “vintage”, visible en las imágenes prestadas de la cultura cinematográfica.

La obra de Gildo González tiene un depurado trabajo geométrico basado en un proceso artístico con principios racionales que le permiten definir con claridad, precisión y objetividad la materialización. Destaca una organización visual estructurada y purista, con patrones y secuencias que aportan dinamismo y movimiento a las composiciones.

Éstas surgen como creaciones producidas a través de la relación de la espacialidad y el color, en una integración de lo sensible y sensitivo, con formas que flotan en espacios blancos y en las cuales su enfoque se nos presenta como una abstracción poseedora de una fuerza vital de gran belleza, que lleva al espectador a una experiencia visual inmersiva.

Esta exposición es sin duda alguna una de las más recomendadas como parte de lo que hay que ver en el círculo artístico actual.

Crítico.

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