Escultura hiperrealista que forma parte de la muestra “La voz del cuerpo”, que Carole A. Feuerman presentará hasta septiembre en Italia
Escultura hiperrealista que forma parte de la muestra “La voz del cuerpo”, que Carole A. Feuerman presentará hasta septiembre en Italia
  • Escultura hiperrealista que forma parte de la muestra “La voz del cuerpo”, que Carole A. Feuerman presentará hasta septiembre en Italia
  • Sobre estas líneas y debajo, dos trabajos que la estadounidense exhibe en el Palacio Bonaparte, en la Plaza Venecia deRoma

ROMA (EFE).— Las nadadoras hiperrealistas que han convertido a Carole A. Feuerman en una de las escultoras más reconocidas de la actualidad brillan en una muestra en Roma junto a otros trabajos de la estadounidense, como collages y pinturas, y una colección inédita de cuerpos tatuados.

“Para ser escultora, creo que tienes que estar un poco loca. Así que, por supuesto, nadie normal hace esto. Y estoy orgullosa de ser un poco diferente”, dijo la veterana artista sobre “La voz del cuerpo”, antología con más de 50 obras.

La exposición, que podrá visitarse hasta el 21 de septiembre próximo en el Palacio Bonaparte, en la Plaza Venecia, recorre sus cinco décadas de carrera, desde sus inicios en los años 70, y revela facetas ignoradas de su universo creativo.

Mundialmente conocida por sus esculturas hiperrealistas de bañistas, nadadores, atletas, bailarinas y desnudos, su obra se ha exhibido en museos de todo el mundo y forma parte del paisaje urbano de muchas ciudades.

“El público espera ver mis nadadores porque en todo el mundo la gente dice: Carole Feuerman, superrealista, hace nadadores, pero lo que no saben es que yo dibujaba y pintaba”, indicó.

Su obra destaca por el realismo de pieles mojadas, gotas de agua y detalles como telas y toallas, elaborados con materiales como resina, bronce, silicona, acero inoxidable y barniz.

Además de sus célebres nadadoras, la artista dedica una sala a una recopilación de cabezas, caras y pies que ha guardado de diversas obras a lo largo de 50 años.

“Es una experiencia inmersiva. Podrías decir: ésta era esta cara, ésta era aquélla. Verás todas las diferentes caras para tratar de emparejar a qué escultura corresponde. Es realmente especial”, aseguró.

Una de las propuestas más atractivas de “La voz del cuerpo” es la sala que alberga piezas inéditas: cuerpos semidesnudos de espaldas, algo no nuevo en su obra, pero decorados con tatuajes.

La artista confesó que “quería hacer algo diferente” y realizar tatuajes era algo que llevaba pensando años, aunque “todavía quiero hacer los nadadores”.

Subrayó su deseo “de llevar el arte a la gente” y de “dejar un legado”: “Cuando era más joven quería ser famosa, pero ahora que voy envejeciendo, y espero que siendo más sabia, quiero dejar un legado. Quiero hacer obras públicas”.

“Tengo muchas piezas que son propiedad de ciudades. Tal vez haga alguna obra pública en Roma, estamos trabajando en detalles”.

En 2024, su escultura “El clavadista”, inspirada en Greg Louganis, fue exhibida junto a la Torre Eiffel como símbolo del espíritu olímpico. “Estoy feliz de tener éxito como mujer porque es un avance para otras mujeres”, afirmó.

Admitió que el mundo del arte es especialmente exigente con las mujeres por “tener que verte bien, si tienes una entrevista, necesitas manicura, peinado… hay muchas cosas que los hombres no se darían cuenta”.

“Cuando empecé no tuve apoyo ni de mi familia ni de mi esposo. Todos decían que no podía hacerlo, que lo hiciera en mi tiempo libre, así que me deshice del esposo. Ahora tengo uno que me apoya”, dijo sonriendo.

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