“El esfuerzo es necesario para llegar al monte de la salvación, que representa el camino a la santidad”, afirmó ayer el obispo auxiliar de Yucatán, monseñor Mario Medina Balam, durante la misa patronal en honor de Nuestra Señora del Carmen en la iglesia parroquial consagrada a esa advocación, en el barrio de La Mejorada.
“Por eso, en la oración de la colecta le pedimos a Dios nuestro Padre que, con la ayuda de la Virgen del Carmen, podamos alcanzar el monte de la salvación, que es Cristo”, expresó el prelado.
“La conversión permanente requiere no solo de la gracia de Dios, sino también de la respuesta humana: el esfuerzo que ponemos. Por eso Jesús dice que el Reino de Dios es de los esforzados”.
Durante la homilía, monseñor Medina subrayó también que la sencillez es otro requisito indispensable para alcanzar la salvación. “En el Evangelio escuchamos la oración de Jesús agradeciendo al Padre por haber revelado su plan de salvación a la gente sencilla: ‘Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla’”, citó.
“Un corazón sencillo es un corazón libre, liberado de esclavitudes, prejuicios y pecados. La sencillez es lo contrario a lo complicado y a la soberbia. Quienes viven con soberbia difícilmente pueden comprender el plan de Dios”, agregó el obispo.
“En cambio”, continuó, “las personas sencillas sí logran abandonarse al Espíritu Santo, quien les ayuda a comprender el plan divino para cada uno, para los demás y para el mundo entero”.
“Por eso le pedimos a nuestra Madre Santísima, maestra de la vida interior, de la sencillez y de la humildad, que nos ayude a imitarla. Que con su protección podamos llegar no al Monte Carmelo, sino al monte de la salvación, que es Cristo”, manifestó.
El obispo auxiliar explicó que el Monte Carmelo es parte de las peregrinaciones a Tierra Santa, y desde el Antiguo Testamento es un símbolo de encuentro con Dios. “Es en esa colina donde el profeta Elías, Eliseo y otros profetas solían retirarse para orar y encontrarse con el Señor. Por eso el Monte Carmelo es un lugar de presencia y experiencia de Dios”, destacó el obispo, quien celebró la misa con el presbítero Bartolomé Tuz Mut, párroco de la comunidad.
Numerosos fieles acudieron a la iglesia, que lució abarrotada para la ocasión. El programa incluyó además una procesión con la imagen de la Virgen del Carmen por las calles aledañas, así como la administración del sacramento de la Confirmación a cuatro personas.— Claudia Sierra Medina



