El fotógrafo, artista gráfico y curador Omar Said Charruf posa con las imágenes que conforman “Cosmos” en la Casa de la Cultura del Mayab
El fotógrafo, artista gráfico y curador Omar Said Charruf posa con las imágenes que conforman “Cosmos” en la Casa de la Cultura del Mayab
  • El fotógrafo, artista gráfico y curador Omar Said Charruf posa con las imágenes que conforman “Cosmos” en la Casa de la Cultura del Mayab

La Casa de la Cultura del Mayab abrió sus puertas a la sala Nuevos Territorios del Arte Contemporáneo, que se estrenó hace un par de meses con un proyecto bajo la curaduría de Catherine Petitgas, “El cielo es el límite”, homenaje a Abril, Mes de la Fotografía. Dentro de este espacio destaca la obra “Cosmos” del fotógrafo, artista gráfico y curador yucateco Omar Said Charruf, quien retoma la historia del primer festival de fotografía de México para rendir tributo y proponer nuevas formas de mirar el territorio.

Omar Said se formó en la Escuela Activa de Fotografía de Ciudad de México. Sus exploraciones van de la fotografía analógica y digital a soportes experimentales y procesos híbridos, siempre con un fuerte arraigo en la observación y la relación entre el paisaje, la arquitectura y la memoria.

Omar Said explica al Diario que su presencia en “El cielo es el límite” surge como un gesto simbólico: celebrar los 40 años del festival Abril, Mes de la Fotografía, un proyecto pionero impulsado en 1985 por el colectivo Imagen Alterna —integrado por Víctor Rendón, Eduardo Arco, Ignacio Rivero, Socorro Chablé y Ariel Guzmán, entre otros—, que sentó las bases para visibilizar la fotografía como arte autónomo, cuando todavía era considerada una disciplina menor frente a la pintura o la escultura.

El artista, quien participó por primera vez en ese festival en 1998, siendo aún alumno de Rendón y Guzmán, hoy comparte que “Cosmos” se articula como un homenaje a esa herencia y, al mismo tiempo, como una exploración poética del territorio. Para esta pieza, Omar viajó a Chablekal, comisaría ubicada al norte de Mérida, y fue guiado por Narciso Canul, campesino de tercera generación, por los caminos de la milpa para hallar nidos de hormigas arrieras.

Logró esta colección como un bioindicador natural del calendario maya o chok’in, como fue solicitado para exponer en Berlín.

Lejos de una representación literal, el artista eligió evocar el universo sensorial de estos insectos mediante técnicas analógicas como la fotografía estenopeica digital —una cámara sin lente construida por él mismo— y la cianotipia, un método del siglo XIX que permite fijar imágenes al contacto con objetos naturales como tierra, hojas y luz solar.

Ambas técnicas requieren tiempo, paciencia y una mirada atenta al entorno. “La observación es una herramienta de investigación, no solo de registro”, afirma Omar Said.

El resultado, más de 80 imágenes —50 para la presente muestra—, que crean una constelación.

“Apuesto por la suma de muchas imágenes, no por la foto perfecta, ni nítida es en este caso”, explica.

Piedras, ceibas, albarradas y destellos solares construyen una narrativa fragmentada que invita al espectador a desplazarse, observar desde distintos ángulos y sumergirse en una mirada microscópica del paisaje yucateco.

Más que ilustrar, su interés está en generar una experiencia envolvente.

“Me interesa cómo se articula la obra en el espacio, en el muro, pero también en soportes editoriales o no convencionales”, añade.

“Cosmos” fue concebida originalmente para la galería berlinesa Spore Initiative, un espacio cultural ubicado en Hermannstrasse 86, en el distrito de Neukölln, en Berlín. Es una plataforma dedicada al diálogo y al aprendizaje colectivo con un enfoque en la justicia climática, la regeneración ecológica y la educación. Su misión es tender puentes entre actores políticos, sociales y artísticos, promoviendo proyectos que propicien una relación más armónica entre la cultura y la naturaleza. Desde esta visión, Spore apoya iniciativas que impulsan el cambio ecológico desde la práctica artística y comunitaria. Fueron varios los artistas invitados y Omar no tuvo que viajar a Alemania, envió su obra que estuvo expuesta durante casi un año, y que ahora está de vuelta en casa.

El montaje que hoy se presenta en la Casa de la Cultura del Mayab adapta la obra a la bóveda del espacio, generando un diálogo entre la arquitectura y la propuesta visual. Para Charruf, traerla de vuelta a Yucatán “era esencial”, pues significa cerrar un ciclo en el mismo suelo donde fue gestada.

Para ello, contó con libertad total de montaje y dedicó dos días al acomodo pieza por pieza. “Era muy importante compartirla aquí, en el lugar donde nació”, comenta.

Actualmente, Omar Said continúa expandiendo su investigación visual ya no en “Cosmos”, sino con “Microcosmos”, un proyecto que experimenta con diapositivas, proyectores y organismos vivos encapsulados, para profundizar en la relación entre lo micro y lo cósmico en el universo natural.

El cielo es el límite no sólo evoca una metáfora de aspiración creativa, sino que conecta de manera directa con los cielos de Yucatán como paisaje simbólico y fuente de inspiración ancestral. Sus horizontes amplios, las formaciones nubosas únicas y su relación con la cosmología maya y las prácticas espirituales de la región se convierten en materia prima para una reflexión visual profunda.

Las obras reunidas en esta exposición responden a esa invitación con humor, poesía y provocación, trazando un mapa sensible de la riqueza cultural y natural del territorio.

Organizada por Proyecto Y —iniciativa sin fines de lucro fundada por Catherine Petitgas y dirigida por Fritzia Irízar y Óscar García— la muestra en la Casa de la Cultura del Mayab fue curada por Ygnacio Rivero, Mina Bárcenas y Omar Said, y plantea no solo una mirada al pasado de Abril, Mes de la Fotografía, sino también una proyección hacia el futuro del arte contemporáneo en Mérida desde el espacio junto a la iglesia de Monjas.

Para quienes deseen asomarse a Nuevos Territorios del Arte Contemporáneo, la exposición “El cielo es el límite”, donde está “Cosmos” de Omar Said, permanece abierta al público hasta el próximo lunes 21, y puede visitarse de 8 de la mañana a 6 de la tarde, en un recordatorio de que la fotografía —ese arte que durante décadas luchó por su lugar— sigue encontrando nuevas formas de mirar y narrar la tierra que habitamos.— Darinka Ruiz Morimoto

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