“Los jóvenes son la riqueza actual de la humanidad y de la Iglesia porque nos enseñan a todos a seguir soñando”, expresó el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, durante la misa del Jubileo de los Jóvenes en Yucatán, celebrada ayer en la Catedral de Mérida.
Ante más de mil asistentes provenientes de diversos municipios del Estado, el prelado destacó en su homilía el papel de los jóvenes como modelos de generosidad, entrega y esperanza. “Los jóvenes nos enseñan a todos a ser generosos. Los jóvenes nos enseñan a compartir con los demás”, afirmó.
“Que no nos cansemos de vivir así, imitando a los jóvenes, y que ellos, a su vez, conserven lo mejor de sí mismos al servicio de Dios y de los demás”, agregó.
En sincronía
Durante la ceremonia, el Arzobispo compartió que a pocas horas de ese encuentro en Mérida una multitud de jóvenes se reunía también en el Vaticano para vivir el Jubileo en Roma. “Jóvenes de todos los países, que hablan todos los idiomas del mundo, pero que tienen un idioma común: la fe y la alegría de ser amigos de Jesús”, puntualizó a los presentes.
Dirigiéndose a los muchachos, el prelado los animó a conservar ese gozo espiritual: “Esa alegría es el mejor tesoro que jamás podrán tener. No lo pierdan. Que nada ni nadie les robe el tesoro de la amistad con nuestro Señor Jesucristo”.
Reconoció que la juventud, en general, tiene un corazón generoso, dispuesto a ayudar y servir. “Saben dar con generosidad, prestarle a un amigo, darle al necesitado. Muchos jóvenes se sienten llamados a visitar asilos o asistir a los pobres”, afirmó.
En ese contexto, mencionó al beato Carlo Acutis como un modelo para los jóvenes. “Dios mediante, será canonizado el próximo mes de septiembre. Es un ejemplo claro de que sí se puede alcanzar la santidad desde ahora”, subrayó.
Recordó especialmente la caridad oculta que practicaba Acutis: “Todos los sábados visitaba ancianos, enfermos y llevaba ayuda a los pobres. Muchos de ellos asistieron a su funeral, aunque sus padres ni siquiera sabían que él los visitaba. Así de grande era su corazón”.
Rodríguez Vega invitó a los jóvenes a conectar con los temas de la Doctrina Social de la Iglesia, que ofrece caminos concretos para ejercer la caridad, trabajar por la justicia y rechazar la avaricia. “Y todo esto está contenido en la Doctrina Social de la Iglesia”, dijo.
La misa fue concelebrada por el obispo auxiliar monseñor Pedro Mena Díaz y varios sacerdotes, entre ellos el presbítero Juan Pablo Vera Novelo, coordinador de la Pastoral Juvenil.
Antes de la misa, los jóvenes se congregaron en el Parque de la Paz, donde el ministerio Efetá los animó con cantos y alabanzas. A las 5:15 p.m. se inició la peregrinación rumbo a la Catedral, con batucada, globos, botargas —entre ellas, una con la figura de Cristo— y camisetas de distintos colores. A su paso contagiaban alegría y expresaban su amor a Dios con gran entusiasmo juvenil.
En la Catedral meridana, el arzobispo de Yucatán les dio la bienvenida y la bendición, y les recordó que al participar en esta celebración, en el marco del Año Santo, podían ganar la indulgencia plenaria.— Claudia Ivonne Sierra Medina






