Con un llamado a tener un “corazón santo y transfigurado”, el presbítero Juan Agustín Hoil Ucán exhortó a la feligresía a vivir un itinerario espiritual permanente, en el marco de la celebración patronal en honor al Señor de la Transfiguración, anoche.
Durante la misa solemne de clausura del novenario, oficiada en la iglesia de Paseo de las Fuentes, el sacerdote recordó que estas fiestas no solo representan un momento de celebración, sino también un ejercicio espiritual.
“El novenario es una preparación espiritual, ritual y pedagógica para vivir las grandes solemnidades. A través de él, la comunidad se va disponiendo poco a poco para encontrarse con Dios y renovar su fe”, expresó.
“Eso es justamente lo que hemos hecho como parroquia: prepararnos en comunidad todos estos días, con los gremios, con la novena, con la celebración eucarística, para vivir este gran momento”, añadió.
El sacerdote hizo énfasis en que el proceso de peregrinación hacia el templo también debe replicarse en el corazón de los creyentes. “Hemos caminado hacia este lugar santo, este lugar de encuentro con el Señor transfigurado, y ese mismo camino debe reflejarse en nuestra vida interior, en nuestro itinerario hacia Dios”, recalcó.
En su homilía, el padre Hoil Ucán explicó que el monte Tabor —lugar donde, según la tradición, ocurrió la transfiguración de Jesucristo— tiene un simbolismo espiritual. “Jesús no quiso transfigurarse en lo secreto, sino que eligió hacerlo frente a tres de sus discípulos más cercanos: Pedro, Santiago y Juan. Ese testimonio debe animarnos a buscar siempre la cercanía con Dios”, indicó.
Una veintena de jóvenes recibieron los sacramentos de la Confirmación y la Primera Comunión. De ese grupo, tres comulgaron por primera vez en la misa.
La Eucaristía estuvo inicialmente programada para ser presidida por el obispo auxiliar de Yucatán monseñor Pedro Mena Díaz. Sin embargo, el prelado no pudo asistir por razones personales, informó el párroco.
En su lugar, el padre Juan Agustín Hoil encabezó la misa, celebrada con los presbíteros Edwin Nicolás Koyoc, vicario parroquial, y Marcos Méndez Campos, quienes también participaron en el novenario.
La comunidad participó activamente en los días previos a la fiesta, a través de gremios, procesiones internas, adoraciones al Santísimo y otros actos de piedad que marcaron el camino hacia la solemnidad litúrgica.
Con gran devoción, los fieles llenaron el templo y dieron testimonio de su fe y compromiso con la parroquia y su santo patrono. Al concluir la ceremonia, se llevó al cabo una convivencia fraterna en el atrio del templo.— Claudia Sierra Medina


