Don Isidro Ávila Villacís, un referente del reportaje gráfico yucateco y peninsular, a través de Diario de Yucatán, se ha adelantado.

De los 100 años que ahora cumple el Diario, don Isidro estuvo presente, colaborando activamente, más de la mitad de esa larga jornada periodística: 58 años, fotografiando reyes, escritores, presidentes, zonas arqueológicas, toreros, reinas de belleza, accidentes fatales, hechos religiosos trascendentes, naturaleza, gobernadores, Arzobispos, científicos, y un ahora Santo: San Juan Pablo II.

Testigo y actor de épocas anteriores a esta era de nueva tecnología, dominó la fotografía analógica y luego la digital. Pero don Isidro no fue tan solo un eficiente técnico, no fue únicamente un excelente fotógrafo, no, fue un periodista, un artista, un investigador de la lente, y esto es algo que pude observar de él directamente, primero al compartir algunas jornadas periodísticas cuando trabajé brevemente como reportero en el Diario, posteriormente lo vi hacerme algunas observaciones cuando di a conocer el hallazgo del fenómeno arqueoastronómico en Chen Ho’, en el fraccionamiento Del Parque.

Eran unos detalles que no mencioné al periodista que me entrevistaba porque ello hacía referencia a otros hechos que si yo los incluía en esa entrevista se salían del tema central y podían causar confusión, se lo comenté y asintió.

Sugiriendo poses a los entrevistados, hallando un ángulo diferente para sus imágenes, atento a todo lo que le rodeaba para capturar momentos graciosos de la vida cotidiana, rápido para retratar diversas actitudes de los personajes que debía fotografiar, dueño de una inteligencia periodística y artística, y de aptitudes físicas innatas, reflejos, resistencia, don Isidro fue el artífice de la lente que nos ha dejado extraordinarias fotos para la posteridad.

Para la toma de sus imágenes, en más de una ocasión arriesgó su seguridad, y alguna vez, cuando menos, su vida incluso. Ágil, su delgada figura se movía siempre presta, con todo su equipo, cámaras, lentes, colgado en uno, o en sus dos hombros. El arribo de la fotografía digital no fue obstáculo para él, su mente abierta le permitió conocer el manejo de la nueva tecnología fotográfica.

Él presenció y registró el desarrollo de Mérida, de Yucatán, durante toda la segunda mitad del siglo XX. Las imágenes que capturó son ya documentos históricos.

Don Isidro seguramente captura ahora ya las imágenes de la eternidad con grandes angulares, panorámicas extraordinarias y con fabulosos acercamientos de su prodigioso zoom sin importar la lejanía.

Antropólogo.

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